miércoles, 25 de febrero de 2026
Imagen del creador de contenido Rubén Poblete
Imagen del creador de contenido Rubén Poblete
Más de medio millón de seguidores en sus distintas redes - 25/02/2026 08:32 - Ciudad Real

La gorra de la Caja Rural, el chisporroteo de la leña, el sonido del hacha golpeando los ingredientes y una ‘glacial beer’ en la mano forman parte ya de un ritual reconocible para miles de personas. No es un restaurante ni un programa de televisión. Es el campo, una lumbre y un móvil grabando. Así ha construido Rubén Poblete, conocido en redes como La Cocina de Poblete, una comunidad que roza los 145.000 seguidores en Instagram, 177.000 en TikTok y 236.000 en Facebook, con cerca de 12 millones de reproducciones mensuales sumando todas las plataformas.

Natural de Miguelturra y afincado en Almagro, Poblete, de 35 años, ha dado un giro radical a su vida en septiembre, cuando decidió hacerse autónomo para dedicarse por completo a la creación de contenido gastronómico. Antes era repartidor de paquetería. “Quien no arriesga no gana”, resume sobre una decisión que ha llegado tras comprobar que aquellas recetas dominicales que empezó a grabar casi por casualidad habían conectado con un público masivo.


Su “plató” está en Las Casas, pedanía de Ciudad Real, en el campo de su abuelo. Allí creció viendo hacer migas y gachas, absorbiendo una forma de cocinar y de vivir ligada al medio rural. La cocina manchega no es para él una estrategia de marca, sino parte de su memoria familiar. “Me he criado con ello”, explica. Fue entre los 16 y 17 años cuando empezó a cocinar por su cuenta, con platos sencillos como una tortilla de patata, sin imaginar que años después convertiría ese aprendizaje en su modo de vida.

El salto a las redes llegó sin un plan definido. Subió un primer vídeo haciendo unas gachas a su perfil personal, lo recortó y lo compartió. Alcanzó alrededor de tres millones de reproducciones. A la semana siguiente publicó las migas de su abuelo y superó los 2,7 millones. Ahí empezó a tomar forma el personaje: su jerga propia, expresiones como la “glacial beer”, el “hacha de Mordor” con el que pica los ingredientes o el “puchero de satanás” donde vierte tomate o vino. Elementos que, lejos de ser un simple recurso humorístico, han terminado por fidelizar a un público que va desde niños de tres o cuatro años hasta personas de más de 90.

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Poblete ha apostado de forma decidida por la cocina tradicional a la lumbre en un entorno eminentemente digital. Disfruta del fuego y de la dificultad que implica cocinar con leña. “En vitro no me llama la atención”, sostiene. Aunque en ocasiones incorpora recetas de otras regiones o propuestas más modernas, su eje es el recetario manchego, incluidas elaboraciones menos conocidas como la sopa en bollo, las tortas de rodilla o el limón serrano, una mezcla singular de embutido frito, cítricos y vino tinto que le sorprendió tanto por su sabor como por su elaboración.

Entre sus recetas más celebradas están las gachas, las migas y la caldereta de cordero. “Mi orden es: gachas, migas, pisto y asadillo, y la caldereta”, afirma cuando se le pregunta qué prepararía para alguien que nunca ha probado la cocina manchega. También ha recuperado platos vinculados a la tradición literaria del Quijote, como el guiso de las bodas de Camacho.

Consciente de que divulga patrimonio gastronómico, admite que existe cierta responsabilidad en lo que transmite. Muchos seguidores le envían sus propias versiones de recetas familiares o le cuentan que han vuelto a cocinar platos que estaban a punto de desaparecer de sus mesas. “Embajador de campo”, le dicen algunos.

Lejos de marcarse metas cerradas, su objetivo ahora es seguir creciendo sin que el proyecto se estanque. Confía en que el interés por la cocina tradicional y el mundo rural se mantenga entre los jóvenes y espera que dentro de unos años La Cocina de Poblete siga siendo sinónimo de tradición manchega al fuego.

Si tuviera que definirse en una frase, no duda: su cocina es “tradicional y manchega”. Y siempre, con la lumbre encendida.

 

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos, con un firme compromiso en la lucha contra la despoblación. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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