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lunes, 2 de marzo de 2026
Un ejemplar de guacamayo rojo.
Un ejemplar de guacamayo rojo.
"Cuando la gente deje de comprar, los animales ya no serán traficados" - 02/03/2026 10:41 | Actualizado a 02/03/2026 10:45 - Toledo

Desde su centro ubicado en Casarrubios del Monte (Toledo), la Fundación para la Investigación en Etología y Biodiversidad (FIEB) trata de dar una segunda vida a animales decomisados del tráfico ilegal de especies, a los que se dedican a cuidar con el objetivo de que puedan volver a su hábitat de origen.

Centro de recate de animales decomisados 

Tortugas mora, guacamayos rojos, serpientes, gekkos, iguanas, o monos tití son algunas de las especies de entre los cerca de 400 ejemplares que viven en este centro, que trabaja desde 2012 en unos terrenos que antaño pertenecieron a un criadero de loros.


FIEB trabaja con el Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico en la lucha contra el comercio de especies CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) o en la recuperación del visón europeo.

Así, este espacio sirve como hogar para animales procedentes de la cría ilegal, decomisados de operaciones policiales del tráfico ilegal de especies o que han sido incautados por una tenencia irresponsable.

«Vienen bastante mal»

«Vienen bastante mal», explica la directora médica veterinaria, Adriana Rodríguez Luis, que señala que al llegar al centro de rescate, los animales presentan esterotipias (movimientos repetitivos y sin propósito), están mal alimentados, o llegan en situación de un gran estrés por las condiciones en las que han estado.

Por ello, el primer objetivo de Adriana, Rafael, Javier, Alejandro, Christy y Alba, los trabajadores del centro, es «tratar de normalizarles», que tengan un comportamiento típico en su especie y combatir las patologías con las que llegan.

Intervienen 472 animales exóticos protegidos, algunos de Toledo y Ciudad Real, en un falso refugio en Ávila

Repatriarlos a su lugar de origen

Una vez normalizados, el equipo del FIEB evalúa si el animal puede ser repatriado a su lugar de origen.

De esta manera, en los últimos tiempos se ha conseguido hacer que vuelvan al Congo un grupo de loros grises, una especie en peligro de extinción, o unos mochuelos excavadores, que encontraron en un contenedor de un ferry, a Estados Unidos.

Además, se trabaja para que un grupo de guacamayos vayan a Argentina y una veintena de tortugas se preparan para viajar a las Sheychelles

El proceso de repatriación, señala Rodríguez, no siempre es fácil, empezando por el hecho de que algunos de los ejemplares no son «candidatos» para poder volver a su hábitat natural, por su situación individual.

Además, para realizar la operación de forma exitosa, se deben establecer relaciones con fundaciones parecidas que «nos puedan garantizar en país de origen que los ejemplares no van a volver a tráfico ilegal».

También hay dificultades a nivel burocrático, apunta, ya que los ritmos judiciales y los de los animales no siempre coinciden, por lo que, aunque «hay muchos ejemplares que necesitan ser repatriados», en ocasiones, los expedientes de las incautaciones y de la retirada de estos animales no están todavía listos para que puedan marcharse.

Combatir la desinformación para prevenir el tráfico ilegal

Desde este centro de rescate hacen un llamamiento a la población para no comprar animales exóticos y no dejarse llevar por la «desinformación» y el «mascotismo», porque «si no hay demanda no hay oferta».

«Muchas veces vemos animales en redes sociales o mi vecino tiene un animal muy bonito, pero desconoces lo que come, desconoces el comportamiento, desconoces las necesidades», advierte Rodríguez.

La veterinaria incide en que es «inviable» tener a animales procedentes de Asia, Sudamérica o África, o incluso especies en peligro en extinción en Europa y resalta que el tráfico ilegal, propiciado por esa demanda, les pone en riesgo.

«En el momento en el que la gente deje de comprar, los animales ya no van a poder ser traficados», señala.

Recuperación del visón europeo

Además de tratar con especies procedentes del tráfico ilegal, el FIEB alberga también un centro de cría de visón europeo, una especie amenazada en España, donde quedan apenas 142 ejemplares, y que se ve desplazada por el visón americano, una especie invasora, o la contaminación de los ríos.

El centro cuenta con 28 ejemplares de este pequeño mamífero, que tiene cada uno su propia instalación, naturalizada con árboles y arbustos autóctonos que recrean su ecosistema natural.

Con el objetivo de que puedan ser introducidos en la naturaleza de la forma más exitosa y no improntar a los visones, el equipo del FIEB trabaja sin un contacto directo y minimizando la interacción con los animales.

En menos de un mes, comienza la época de cría, un proceso complicado, ya que el visón «no es un animal que críe bien en cautividad».

De hecho, la Fundación busca poder criar esta especie a través de inseminaciones artificiales, con el objetivo de poder introducir «muchos más ejemplares» al medio natural.

De este proceso de cría, se espera que nazcan entre 20 y 30 nuevos visones, que, si son aptos para ello, podrán contribuir a repoblar esta especie amenazada.

Efe

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