Nunca he entendido esa frase tan nuestra y tan cruel: «a ese no le des ni agua». Se dice cuando alguien pide ayuda y la respuesta es el portazo de la indiferencia. Cuando se decide, conscientemente, mirar hacia otro lado. En Toledo, esa expresión ha dejado de ser una frase hecha para convertirse en la hoja de ruta de la gestión municipal.
No la encontraremos escrita en ningún reglamento, pero se aplica con una constancia inquietante en nuestra ciudad: al usuario e instalaciones , ni agua a no ser que sea de las goteras.
A los clubes deportivos y vecinos de la ciudad europea del deporte del 2025 se les exige más, se les cobra más y se les escucha menos. Si quieren agua, que la recojan de las fregonas que secan los suelos abombados por el filtrado de agua que hay en los pabellones toledanos.
Mucha farándula y poca gestión
Resulta llamativo cómo el año 2025, vimos y sufrimos un contexto de subidas de tasas, recortes silenciosos o rescates in extremis del PDM, sí ha habido margen presupuestario para adquirir el título de Ciudad Europea del Deporte. Adquirirlo, quiero destacar que estos reconocimientos no caen del cielo: hay que pagarlo porque tienen canon, ceremonia y fotografía oficial.
Han habido discursos, aplausos, trajes bien planchados y titulares amables. Mientras tanto, los usuarios y clubes seguían entrenando con instalaciones deterioradas, cochambrosas y cuentas municipales cada vez más en negativo, no al ego europeista del del equipo de «desgobierno» de la ciudad.
En resumen de esta idea quijotesca, el mensaje y la imagen son claras: Que la alfombra roja esté limpia para recibir el título, pero si el suelo está levantado o hinchado por el agua de las goteras para quien entrena en las instalaciones municipales y representa a nuestra ciudad por todo el territorio nacional que no se note.
Y que nuestra amada capitalidad Europea se exponga brillante en el atril, pero que Toledo, se quede guardado en el vestuario.
La política del acto y el abandono cotidiano
El problema no es gastar dinero. El problema es en qué y para quién. Hay presupuesto para galas, placas conmemorativas y discursos llenos de palabras grandilocuentes: Europa, valores, excelencia, ciudad referente. Lo que no hay es la misma agilidad para atender lo pequeño pero esencial: el ejercicio físico individual, al club de barrio, el monitor, la familia que hace malabares para pagar una cuota, la persona mayor que quiere seguir activa.
Gobernar a base de actos es sencillo. Cuidar una ciudad viva es otra cosa. Menos aplausos, más agua.
Toledo no necesitaba un título europeo. Necesitaba no asfixiar a su deporte local y cuidar las instalaciones. Porque una ciudad no se mide por los reconocimientos que compra, sino por cómo trata a quienes la sostienen cada día. Y hoy, mientras se brindan copas institucionales, muchos clubes siguen mirando al techo… por si cae algo. Aunque sea agua.
Aquí hay discurso. Y hay base.
Por Javier Payo Béjar, secretario de Aspaym.