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domingo, 15 de marzo de 2026
Imagen aérea del yacimiento de Bocapucheros
Imagen aérea del yacimiento de Bocapucheros
Ingeniería en la Edad del Bronce - 15/03/2026 18:59 - Ciudad Real

En lo alto de una pequeña elevación del Campo de Calatrava, a escasos kilómetros de Almagro, el terreno guarda desde hace siglos las huellas de una construcción singular. A simple vista es difícil de apreciar, pero bajo esta colina se esconde una obra levantada hace unos 4.000 años por las comunidades de la Edad del Bronce que habitaron esta zona de la actual provincia de Ciudad Real y que sirvió para dar sepultura a sus antepasados.

Un estudio científico publicado recientemente ha permitido reconstruir cómo se construyó este gran complejo funerario, conocido como Bocapucheros o Fuente de los Pucheros. La investigación ha analizado tanto la arquitectura del lugar como los materiales utilizados, y revela que quienes lo levantaron poseían un conocimiento constructivo notable, basado en el aprovechamiento de los recursos del entorno.


El enclave se sitúa sobre un promontorio rocoso desde el que se domina el valle del río Jabalón y un corredor natural que conecta la Meseta sur con Andalucía. La elección del lugar no fue casual. La prominencia del cerro, su visibilidad sobre el paisaje y la cercanía de materiales de construcción influyeron en la decisión de levantar allí el monumento.

Para levantar el monumento, las comunidades de la época modificaron de forma importante la colina original. Rebajaron la parte más alta de la roca y crearon una gran plataforma artificial de unos diez metros de altura, sobre la que después construyeron el túmulo funerario. El monumento alcanza unos 31 metros de diámetro y ocupa más de 2.300 metros cuadrados, en el centro de un cerro de algo más de tres hectáreas.

Interior de Bocapucheros

Interior de Bocapucheros

Los estudios arqueológicos han confirmado además que todos los materiales utilizados proceden del propio entorno. Los muros se levantaron con grandes bloques de cuarcita rosada extraídos de una zona muy cercana al yacimiento, donde todavía se conservan señales del lugar en el que se sacó la piedra.

Para romper la roca y obtener los bloques, los constructores pudieron emplear un método sencillo pero eficaz. Introducían cuñas de madera en las grietas naturales de la piedra y, al mojarlas, la madera se hinchaba y hacía que la roca se partiera de forma controlada.

Junto a la piedra, otro elemento fundamental fue el mortero de tierra, utilizado para unir los bloques. Los análisis realizados muestran que se elaboró con arcillas de la zona, ricas en minerales y con óxidos de hierro que les dan un tono rojizo. A diferencia de otros yacimientos cercanos, en este caso no se utilizó cal para reforzar la mezcla.

Concepción estructural compleja

Aunque los materiales utilizados eran sencillos, la forma de construir el monumento muestra que quienes lo levantaron sabían muy bien lo que hacían. Las piedras se colocaron de manera irregular, pero de forma que el peso de la estructura se repartiera correctamente. Además, algunas cámaras se cubrieron con un sistema de falsa cúpula, levantando las piedras poco a poco hacia dentro hasta cerrar el techo.

El estudio también ha analizado lo que había en el interior del complejo. Uno de los hallazgos más interesantes ha sido la datación mediante radiocarbono de restos de ovejas y cabras cocinadas encontrados en los morteros. Las fechas obtenidas sitúan estas actividades entre los siglos XIX y XVI antes de cRISTO, coincidiendo con los enterramientos humanos hallados en el yacimiento. Esto sugiere que el monumento no se construyó de una sola vez, sino en varias fases a lo largo del tiempo.

Las dimensiones de la obra y su complejidad indican que las comunidades de la zona fueron capaces de organizar grandes trabajos colectivos. El lugar habría funcionado como un espacio funerario destacado, donde se enterraba a los miembros de la comunidad y se reforzaba la identidad de los grupos que habitaban este territorio.

En conjunto, la investigación señala que estas comunidades de la Edad del Bronce tenían conocimientos constructivos más avanzados de lo que se pensaba. El uso de materiales del entorno y las técnicas empleadas muestran que sabían planificar y ejecutar obras complejas. Gracias a los métodos científicos actuales, los investigadores están pudiendo entender mejor cómo vivían y cómo se organizaban estas sociedades hace unos cuatro mil años.

Interior del yacimiento de Bocapucheros

Interior del yacimiento de Bocapucheros

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos, con un firme compromiso en la lucha contra la despoblación. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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