Allá por el año 81 un vecino de Romancos (Guadalajara), Julio Sanz, decidió montar el primer punto limpio de España en su localidad porque «empezaba a ver en el campo las cosas tiradas y a mí la naturaleza me gusta tanto que no quiero que la gente lo lleve y lo tire y lo deposite ahí», apunta Julio.
En en el año 1981 no existían los puntos limpios, fue el primero de España. Tampoco se recogía lo que es la basura que se generaba. Y en este caso los electrodomésticos, muebles, no había donde poder llevarlos. Yo en aquel momento empecé y hasta la fecha de hoy sigo».

Julio Sanz en su punto limpio de Romancos
150.000 kilos reciclados
Lleva ya 45 años y en este tiempo ha reciclado más de 150.000 kilos de residuos entre chatarra, ropa, cartón, muebles y cualquier objeto que no quieran conservar en sus casas.
«Lo que hago es seleccionarlos para su reciclaje, lo que es chatarra directamente se lo lleva la empresa Recuperaciones Alcarreñas de Guadalajara, y el resto, le voy dando la utilidad que a veces hay cosas nuevas, muebles que se pueden reutilizar. La ropa la llevo directamente a Cáritas».
Julio también intenta arreglar algunos de los objetos que le entregan, si se puede arreglar lo devuelve arreglado o lo entrega a quien lo necesita. Lo que obtiene con la chatarra lo dona a UNICEF, a su pueblo o a Cáritas. La última donación a su pueblo ha sido para reparar parte del retablo de la Iglesia que podrán disfrutar todo aquel que se acerque a este municipio.
«Yo no vendo nada, ni tampoco compro, simplemente lo que hago es tratar de lo que está bien y en buen uso devolverlo para darle una segunda vida, incluso se lo doy a las personas que me lo piden».
Frigoríficos, sillas, muebles
En esto 45 años le han dado de todo frigoríficos, sillas, lavadoras, lavavajillas, e incluso hasta alcohol: «Me encontré un montón de bebidas alcohólicas, nuevas totalmente, sin estrenar, que alguien me había dejado allí y me sorprendió porque claro, reciclar alcohol es complicado… ,le di una segunda vida regalándoselas a un vecino (risas)».
El propio Julio en sus paseos por el valle del Tajuña sigue recogiendo basura y la lleva a su punto limpio para reciclarla. Si aleguien le lleva un objeto y no está en el punto limpio se puede dejar en la puerta y luego lo mete dentro del recinto.
«Hemos cambiado mucho y hay mucha gente que está muy concienciada y quiere hacer algo; pero se podría hacer mucho mas«, concluye.
El punto limpio sigue estando operativo y sigue recogiendo material para darle una segunda vida o para evitar que se ensucie la naturaleza. De momento son 45 años, pero seguramente siga muchos años más.
