Este 19 de marzo se cumplen 103 años del nacimiento de uno de los fenómenos culturales «más originales» que han surgido en Toledo. En 1923 nació un grupo de jóvenes artistas, la Orden de Toledo, quienes, movidos por la belleza y la historia de la ciudad y por las ansias de libertad, acudieron durante varios años a la capital de Castilla-La Mancha para, ni más ni menos, pasarlo bien.
Desconocidos en el momento, conformaban la cuadrilla Luis Buñuel, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Teresa León y Pepín Bello, entre otros. Tenían entre 19 y 25 años y, aunque su base estaba en la Residencia de Estudiantes de Madrid, el punto de encuentro para el ocio era la ‘Ciudad de las Tres Culturas’, cuenta a ENCLM el director de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, divulgador y creador del blog ‘Toledo Olvidado’, Eduardo Sánchez Butragueño.

Eduardo Sánchez Butragueño posa en la bodega de Venta de Aires. Foto: Rebeca Arango.
«Venían a la ciudad a evadirse, a salir de la rutina, a pasárselo bien», explica en uno de los lugares de encuentro de los jóvenes, el restaurante Venta de Aires. El tinte cultural no lo perdían, estaban interesados en la historia, la literatura, el teatro, pero es cierto que hacían ‘fechorías’ con un toque surrealista.
Los preceptos de la Orden de Toledo
- Vagar durante toda una noche por Toledo, borracho y en completa soledad.
- No lavarse durante la estancia.
- Acudir a la ciudad una vez al año.
- Amar a Toledo por encima de todas las cosas.
- Velar el sepulcro del Cardenal Tavera.
Los miembros dormían en posadas humildes y se juntaban en un sitio, entonces barato, de tránsito de pastores: Venta de Aires, donde comían tortilla a caballo (con carne de cerdo), perdiz y vino blanco de Yepes (Toledo), y se hicieron fotos que, en la actualidad, sirven para abrir una ventana al mundo tan interesante que crearon.

Salvador Dalí, María Luisa González, Luis Buñuel, Juan Vicens, José María Hinojosa y José Moreno Villa en Venta de Aires, Toledo, en 1924. Foto: Blog ‘Toledo Olvidado’
La historia del abuelo de Butragueño con Lorca
Aunque dejaron constancia de lo que hacían en Toledo mediante escritos a mano, también hubo vecinos que coincidieron con ellos y han trasladado anécdotas a las generaciones posteriores. Es el caso del abuelo del propio Butragueño, quien un día, junto con un amigo, en la década de los años 20, se encontró en la plaza de Zocodover a Lorca, borracho y rodeado de chicos que se estaban riendo de su estado de embriaguez.
De todos los miembros de la Orden, el poeta granadino era el más popular. Ya se le empezaba a conocer en algunos círculos, y el abuelo de divulgador le reconoció y le llevó a la Casa del Socorro, en la calle Bajada del Barco, actual Centro Cultural Cisneros. Sin embargo, Lorca puso mucha resistencia a que le acompañaran, «querían que le dejaran solo. Ahora entendemos por qué, era un requisito de la Orden».
La Orden finalizó con el estallido de la Guerra Civil
Según fueron creciendo sus miembros, la Orden perdió actividad. Muchos dejaron Madrid, otros España, y el comienzo ed la Guerra Civil en 1936 fue el punto final para el grupo, 13 años después de su creación, rememora el director de la Real Academia de Bellas Artes toledana.
Años después, Buñuel rodaría películas en Toledo, como Tristana o Viridiana, en una muestra de amor por la ciudad.
No fue hasta la década de los años 80 o 90, estima Eduardo Sánchez Butragueño, cuando la capital regional tomó conciencia de la relación de tan destacadas figuras con sus calles, y aunque «siempre se puede hacer mucho más por darlo a conocer, especialmente a los jóvenes», considera, el orgullo de que Toledo les influyera es latente.
Con motivo del aniversario y con el objetivo de homenajear el espíritu fundacional de aquel tiempo, Venta de Aires y bodegas Marqués de Cáceres han organizado este día 19 un encuentro entre amigos para compartir la historia, la cultura, el vino y la gastronomía. Contará con la asistencia de la directora de las bodegas, Cristina Forner, quien presentará un nuevo vino.
