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jueves, 2 de abril de 2026
Juego de las Caras de Calzada de Calatrava
Juego de las Caras de Calzada de Calatrava
Declarado Bien de Interés Cultural - 02/04/2026 09:26 - Ciudad Real

A media mañana, tras la procesión del Encuentro, la plaza empieza a llenarse de corros. En el suelo se marcan círculos, aparecen los primeros billetes en juego y los vecinos y visitantes se agrupan alrededor. Dos monedas se lanzan al aire y, en cuestión de segundos, se decide la jugada.

Es el Juego de las Caras, una tradición propia de Calzada de Calatrava que cada Viernes Santo marca el ritmo del municipio. Mientras en otros lugares dominaba el recogimiento, aquí el protagonismo siempre ha sido para este juego de azar, recientemente reconocido como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial por el Gobierno de Castilla-La Mancha. En los últimos tiempos, además, otros municipios del entorno han tratado de reproducirlo, aunque sin el arraigo ni la protección que se mantiene en Calzada.


La imagen se repite en distintos puntos del pueblo. Corros en la Plaza de España, en calles cercanas o en espacios habituales como el Círculo Agrícola y otros bares o locales donde se desarrolla la actividad. Vecinos y visitantes se agrupan alrededor de los jugadores, pendientes de cada tirada. Hay movimiento constante de dinero, comentarios en voz alta y una dinámica que se mantiene durante horas. Más que un juego puntual, se trata de una práctica colectiva profundamente asentada en la localidad.

Aunque su origen exacto no está completamente documentado, el Juego de las Caras se vincula simbólicamente con un episodio bíblico muy concreto: el momento en el que los soldados romanos se jugaron las vestiduras de Jesucristo antes de su crucifixión . Esa conexión explica por qué solo se celebra en Viernes Santo.

La plaza de Calzada de Calatrava durante el Juego de las Caras, el Viernes Santo

La plaza de Calzada de Calatrava durante el Juego de las Caras, el Viernes Santo

Se trata, además, de una singularidad dentro del calendario religioso. Aunque en la actualidad el componente profano es el que domina claramente la Semana Santa, históricamente ha sido la única fiesta de profana en Castilla-La Mancha durante la Semana Santa, lo que refuerza su carácter excepcional dentro de estas fechas.

La tradición ha pasado de generación en generación y forma parte de la identidad del municipio desde hace más de un siglo, con referencias al uso de monedas antiguas del reinado de Alfonso XII .

Reglas sencillas

El funcionamiento es sencillo, aunque la dinámica que se genera en torno a cada corro lo convierte en uno de los grandes focos de atención del día. En el suelo, el jugador, conocido como «punto«, coloca una cantidad de dinero que la banca iguala. Entre ambos interviene el baratero, encargado de lanzar las monedas y velar por el desarrollo de la partida. A partir de ahí, todo depende del resultado.

Si las dos monedas muestran cara, la banca se lleva la apuesta. Si salen cruz, son los apostantes quienes ganan y duplican el dinero. Cuando aparece una cara y una cruz, la tirada queda anulada y se repite, alargando la expectación unos segundos más.

Las monedas, conocidas como «piezas«, suelen ser de cobre y conservan un importante valor simbólico dentro de la tradición. Cada lanzamiento concentra la atención de quienes rodean el corro. Durante ese instante, las conversaciones se detienen y todas las miradas se fijan en el suelo, pendientes de un resultado que se resuelve en apenas unos segundos.

Un pueblo desbordado por el ambiente

Calzada de Calatrava multiplica su población durante esta jornada. La mañana del Viernes Santo se ha convertido en un auténtico foco de atracción turística, con visitantes que llegan atraídos por la singularidad del evento.

El dinero circula de mano en mano, los corros se multiplican y la plaza se convierte en un mosaico de apuestas simultáneas. Se juega en la calle, en bares y en espacios tradicionales como el Círculo Agrícola. Todo el municipio gira en torno a las monedas.

Apuestas de vecinos y visitantes

Apuestas de vecinos y visitantes

El ambiente es difícil de comparar con cualquier otra celebración. Hay tensión, pero también humor; rivalidad, pero también complicidad. Los gritos de «caras» o «cruces» se repiten constantemente, acompañados de risas, celebraciones o gestos de resignación.

Juego regulado exclusivamente al Viernes Santo

A pesar de tratarse de un juego de azar con dinero, su práctica está regulada y limitada a este día concreto. Solo son legales los corros autorizados por el Ayuntamiento, lo que permite mantener el control de una tradición que, sin embargo, conserva su esencia popular y no son solos en estos «círculos» donde se mueve el dinero.

Ese equilibrio entre tradición y normativa ha sido clave para su preservación. La reciente declaración como BIC refuerza además su protección y reconocimiento como parte del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha.

Para los vecinos, el Juego de las Caras no es solo una forma de apostar. Es una forma de reunirse, de mantener viva una costumbre y de reivindicar una identidad propia. Un momento en el que lo religioso y lo profano conviven sin conflicto.

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con más de diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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