En un lugar de la provincia de Toledo, concretamente en una pedanía de La Puebla de Montalbán, La Rinconada de Tajo, todos sus vecinos conocen a Félix, un exmilitar de la Marina que, un buen día de 1976, se puso a confeccionar su primer barco de la Armada con una fidelidad asombrosa respecto a los modelos originales… y hasta hoy. Lleva hechos unos 60, de madera hueca o maciza (por eso pesan desde 200 gramos hasta 2 kilos) y pintados a mano.
Empezó a hacerlos de plástico
Empezó a hacerlos de plástico, pero un amigo pintor le sugirió que los hiciera de madera reutilizada, y a partir de entonces ese fue el material elegido para confeccionar unas embarcaciones de diversos tamaños y pesos cuya pulcritud destilan un amor confesable por recrear las viejas embarcaciones que antaño representaban a España allende los mares, allá por donde iban.
Como decimos, Félix Lázaro-Carrasco Ramos, jubilado, los hace de varios tamaños, desde el que está incrustado en una botella y apenas mide 5 centímetros hasta el que mide 2.30 metros de alto, una nave que ha donado amablemente al Museo de la Celestina, en La Puebla de Montalbán. El que ha cedido al Ayuntamiento de La Rinconada de Tajo mide 1.60 metros.
Algunos barcos le llevan hasta 500 horas de trabajo
ENCLM habla telefónicamente con Félix por medio de su esposa, María Jesús Saló Moreno, ya que al paciente artesano tuvieron que practicarle una traqueotomía. Ocupa sus muchos tiempos ociosos erigiendo naves que a veces, las más grandes e industriosas, le llevan hasta 500 horas completarlas. Como se ve en las fotos, los barcos exhiben hasta el más mínimo detalle. Él compra los planos de los modelos originales para después llevar a cabo unas réplicas, pintura incluida, que provocan la admiración de cualquiera que las ve.
Félix reparte sus barcos de la Armada española -sobre todo- a familiares y amigos, así que aquellos han «zarpado» tierra adentro por varios lugares de la geografía nacional, como Valencia, donde uno está en poder de su sobrina, o Madrid. Solo «vendió» uno, por dos besos, a su suegra.
En la actualidad Félix está realizando dos embarcaciones más, talladas como siempre en madera.
Tiene barcos que se remontan a 1492
Este minucioso militar de la Marina ha hecho réplicas de barcos que se retrotraen al año del primer viaje de Cristóbal Colón a América, en 1492, como la Santa María. Otro de sus tesoros es el navío San Agustín, de 1768, que participó en la batalla de Trafalgar.

Así era la Santa María.
Fragatas, corbetas, naves sirias y fenicias también llevan el primoroso sello de Félix Lázaro-Carrasco, cuya veintena de barcos ya han sido expuestos en una muestra temporal en La Puebla de Montalbán, con gran éxito.
En el pueblo, pequeño, todo el mundo conoce la afición de Félix, comenta María Jesús, que solo tiene que ayudar a su marido en la costura de las velas que su marido incorpora a los barcos.

Las naves llevan incorporados hasta los detalles más mínimos.

