miércoles, 29 de abril de 2026
Imagen satélite de la casa principal de la finca 'La Toledana', en el término de Retuerta del Bullaque
Imagen satélite de la casa principal de la finca 'La Toledana', en el término de Retuerta del Bullaque
Propiedad del duque de Calabria - 29/04/2026 19:55 - Ciudad Real

La carretera se pierde entre encinas, el silencio lo ocupa todo y una verja marca el límite de lo que no se ve. En ese paisaje cerrado y casi inaccesible de los Montes de Toledo, a las puertas del Parque Nacional de Cabañeros, se esconde La Toledana, una finca que ha sido durante décadas mucho más que una explotación rural: un espacio donde la historia más privada de la monarquía española se ha desarrollado lejos de focos y protocolo.

Allí no hay agenda oficial ni cámaras. Solo discreción. La finca ha funcionado como refugio familiar de la rama Borbón-Dos Sicilias desde que Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y Alicia de Borbón-Parma la adquirieron en 1941. Desde entonces, generaciones de la familia han utilizado este enclave para reuniones privadas, celebraciones y temporadas de descanso.


Entre esas estancias, también se ha movido con naturalidad el actual monarca emérito, Juan Carlos I, quien está muy vinculado a este tipo de fincas a través de su entorno familiar y de su conocida afición por la caza. En ese contexto, La Toledana ha formado parte de ese circuito de grandes propiedades donde el rey emérito ha desarrollado actividades cinegéticas y encuentros discretos, siempre en el ámbito privado.

Ese uso encaja con el carácter de la finca. Durante décadas, ha sido un lugar donde miembros de la familia real han podido moverse sin exposición pública, compartiendo tiempo con allegados y manteniendo una vida paralela a la institucional. De hecho, la finca ha acogido bodas familiares y también momentos clave, como la muerte en 2015 de Carlos de Borbón-Dos Sicilias.

La discreta entrada a la finca de La Toledana

La discreta entrada a la finca de La Toledana

Propiedad de los hijos del infante Carlos

En cuanto a la titularidad, la finca fue propiedad del infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, primo hermano de Juan Carlos I, hasta su fallecimiento en 2015, ocurrido en la propia La Toledana. Tras su muerte, la propiedad pasó a manos de sus hijos, Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Cristina de Borbón-Dos Sicilias, quienes han mantenido el control familiar del enclave y continúan utilizándolo como residencia privada en los Montes de Toledo.

Pero La Toledana no es solo un refugio aristocrático. También es un espacio con peso histórico en el territorio. En los años 50, parte de sus terrenos fueron expropiados por el Instituto Nacional de Colonización, lo que permitió el desarrollo de nuevos asentamientos como Pueblonuevo del Bullaque, un pueblo de colonización. Aquella intervención modificó su extensión original, pero no su papel en la zona.

Hoy, la finca mantiene su carácter cinegético y agroganadero, gestionada en parte a través de sociedades vinculadas históricamente a la familia, como Dehesa de la Higuera, S.L.. En los últimos años, además, se han producido movimientos en torno a la propiedad de algunas de sus explotaciones, con la venta de parte de los terrenos destinados a la caza, aunque la residencia principal habría permanecido en manos familiares.

Escenario de bodas de la alta aristocracia

La Toledana ha sido también escenario de grandes bodas vinculadas a la familia. Allí se celebró en julio de 1994 el enlace de Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada, una ceremonia que reunió a la Familia Real española al completo.

La finca fue igualmente elegida para la boda de María Paloma de Borbón-Dos Sicilias con el archiduque Simeón de Austria. Estuvo previsto que acogiera también el enlace de Victoria López-Quesada, ahijada de Felipe VI, aunque finalmente se celebró fuera de la finca.

Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada se dieron allí el "sí, quiero" en presencia de los entonces reyes de España - Foto: EFE

Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada se dieron allí el «sí, quiero» en presencia de los entonces reyes de España – Foto: EFE

La finca de caza se vendió, pero no la casa

En los últimos años, la estructura de la propiedad ha cambiado parcialmente. La gran finca cinegética que rodea la vivienda, de unas 1.500 hectáreas y explotada durante décadas a través de Dehesa de la Higuera, S.L., fue vendida en 2023 a otro propietario, según informaciones publicadas en medios especializados. Sin embargo, la casa principal de La Toledana no formó parte de esa operación y sigue siendo utilizada por los actuales duques de Calabria y su entorno familiar como residencia privada.

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con más de diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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