Las Cruces y Mayos de Piedrabuena han vuelto a situarse estos días como una de las tradiciones más singulares de la provincia de Ciudad Real, con una celebración que une música popular, devoción, trabajo vecinal y una cuidada elaboración de cruces de brezo, tela o composiciones mixtas que permanecen abiertas a las visitas durante la primera quincena de mayo. La fiesta, declarada de Interés Turístico Regional en 2017, aspira ahora a lograr la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional.
El vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, ha participado este lunes en Piedrabuena en el encuentro de Centros de Mayores celebrado con motivo de las Cruces y Mayos, donde ha confirmado que esta fiesta «cuenta con el apoyo del Gobierno de Castilla-La Mancha para lograr la declaración nacional».
Caballero, que ha estado acompañado por el alcalde de Piedrabuena, José Luis Cabezas, y por la delegada de la Junta en Ciudad Real, Blanca Fernández, ha destacado «la singularidad, la historia y el carácter intergeneracional de esta fiesta», en la que, según ha subrayado, se implica toda la localidad «con enorme cariño, tradición y esmero».
Una fiesta que empieza cantando mayo
La celebración arranca la noche del 30 de abril, con el Concurso de Mayos en la Plaza Mayor y con los grupos de mayeros cantando a la Virgen para dar entrada al mes de mayo. Del 2 al 15 de mayo, las cruces permanecen abiertas por las tardes para ser visitadas, y la festividad concluye con la Romería de San Isidro y el último canto del Mayo a San Isidro Labrador.
Las cruces se elaboran por costumbre o promesa, con la participación de familias, vecinos, peñas y allegados. Las de brezo emplean brezo blanco o rosado, ajedrea, tomillo, cantueso, musgo, madera o piedra, mientras que las de tela incorporan raso, seda, algodón, elementos religiosos y flores frescas. En muchos casos, el suelo se cubre con tomillo y ajedrea, lo que convierte la visita en una experiencia marcada también por el olor de las plantas aromáticas.
La tradición de los mayos tiene raíces populares y religiosas. Según recoge el Ayuntamiento de Piedrabuena, existen referencias documentales de esta fiesta desde principios del siglo XIX, aunque su origen exacto se desconoce. Los mayores recuerdan cómo los mozos que trabajaban en el campo bajaban al pueblo para cantar el mayo a las mozas, con letras picarescas y amorosas, aunque también se cantaba a la Virgen, al Cristo y a la Cruz.
Apoyo institucional y envejecimiento activo
En este contexto festivo, el vicepresidente segundo ha enmarcado también la visita en el compromiso del Gobierno regional con el envejecimiento activo, para el que Castilla-La Mancha ha destinado en 2026 una inversión total de 8.640.567,77 euros, un 8,4% más que el año anterior.
Caballero ha explicado que estos programas buscan favorecer la adaptación a la jubilación, la promoción de la autonomía personal, la prevención de situaciones de dependencia, la formación a lo largo de la vida, los hábitos saludables, el deporte y el acceso a las nuevas tecnologías.
«Estamos hablando de garantizar el derecho a envejecer activamente, con atención y apoyo, y hacerlo además en el entorno cercano al que cada uno vive y conviviendo y compartiendo experiencias en grupo», ha señalado.
El vicepresidente segundo ha recordado asimismo que buena parte de estos programas se desarrollan en la Red Pública de Centros de Mayores, que cuenta con 53 centros y alcanza ya los 135.716 socios y socias. Además, ha indicado que el Ejecutivo castellano-manchego ha destinado cerca de ocho millones de euros a la mejora de 40 de esos 53 centros, 13 de ellos en la provincia de Ciudad Real.
Caballero ha defendido finalmente el compromiso del Gobierno de Castilla-La Mancha y del presidente Emiliano García-Page con el mantenimiento y la promoción de las tradiciones «como seña de identidad del territorio, de nuestros pueblos y de los vecinos y vecinas que las mantienen vivas, como en Piedrabuena».