Uno de los elementos que no pueden faltar en ningún municipio es el bar, es el centro de reuniones para charlar, para echarse la partida y sobre todo para tomar algo entre amigos. Bien lo saben en el Recuenco que han estado sin bar desde el mes de septiembre y desde hace unas semanas han reabierto y los vecinos tienen un lugar donde juntarse.
Precisamente quienes están más contentos por la apertura son los vecinos, Ángel lo define a la perfección «si en un pueblo no hay bar, es un pueblo muerto», algo muy parecido considera julio que apunta que «estamos muy contentos, ya hacia falta».
El bar lo está gestionando Fabiana, una brasileña que va a intentar «dar raciones, menús y meter comida brasileña en la carta». El inicio ha sido intenso: «estoy contenta, empezamos en Semana Santa con bastante trabajo y ahora está más tranquilo».
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Dar vida al municipio
El Recuenco cuenta con 80 vecinos empadronados y la apertura del bar supone un lugar donde juntarse para tomar algo, y además ofrece un servicio para todos los visitantes de la zona que quieran hacer una parada en su ruta. Estos turistas puede ser que estén recorriendo la zona y disfrutando de la naturaleza o puede ser que hayan venido a ver los bisontes pastar en el monte, otro de los proyectos que están en marcha en el pueblo desde hace semanas.
Los bisontes y el bar se unen a la apertura de la tienda del pueblo, que da un servicio y una serie de productos a habitantes y visitantes y así evita coger el coche para recorrer unos kilómetros para comprar en Priego, la zona más cercana donde hay establecimiento.
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Todos estos proyectos y algunos que están por llegar como una ruta senderista o un hotel casa rural seguirán dando vida a este pueblo para que siga luchando para evitar la despoblación.
