Tomelloso lleva décadas mirando al arte sin perder el aroma del vino. En las instalaciones de la Cooperativa Virgen de las Viñas, donde el vino y el aceite explican buena parte de la identidad de La Mancha, este jueves se sumará un nuevo capítulo a una trayectoria cultural ya consolidada. Obras de Dalí, Picasso, Miró, Juan Gris o María Blanchard llegarán al Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena para conmemorar los 25 años del Certamen Cultural Virgen de las Viñas y los 15 años de la puesta en marcha del propio museo.
La exposición reunirá piezas procedentes de colecciones privadas y podrá visitarse hasta primeros de julio, en una cita que la cooperativa presenta como una de las más ambiciosas de las organizadas hasta ahora en este espacio. No se trata solo de colgar grandes firmas en las paredes, sino de reivindicar una forma de entender la cultura como parte de la propia responsabilidad social de una entidad nacida hace más de seis décadas por y para el campo.
El presidente de la Cooperativa Virgen de las Viñas, Rafael Torres Ugena, ha explicado que la entidad quería conmemorar esta efeméride «con una magnífica exposición» que reunirá piezas de autores «de los más conocidos», entre ellos Picasso, Dalí, Francisco Bores o Pancho Cossío.
Según ha destacado, será «una exposición que jamás se ha visto aquí reunida en Tomelloso de tantas obras de arte» y que, a su juicio, «va a ser del agrado de todos los amantes del arte». Además, ha señalado que la muestra podrá visitarse hasta primeros de julio y que no podrá verse «en ningún otro sitio» al tratarse de obras pertenecientes a coleccionistas privados.
Obras privadas para una cita excepcional
La exposición contará con piezas de grandes nombres como Dalí, Picasso, Miró, Juan Gris, María Blanchard, Daniel Vázquez Díaz, Francisco Bores, Ignacio Pinazo Camarlench, Ginés Parra o Pancho Cossío, entre otros creadores vinculados a la Escuela de París y a las vanguardias.
Muchas de estas obras proceden de colecciones particulares y no se han mostrado anteriormente en Tomelloso, lo que convierte la cita en una de las exposiciones más singulares programadas hasta ahora en el Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena.
Torres ha agradecido la colaboración de los coleccionistas que han prestado las piezas para esta conmemoración y ha invitado a los ciudadanos a visitar la muestra. «Invito a todo el mundo que venga a visitarla porque va a pasar muy buen rato», ha afirmado.
Una cooperativa con museo propio
La presencia de un museo de arte contemporáneo en el corazón de una cooperativa vinícola no es casual. Según ha explicado Rafael Torres, responde a una voluntad de devolver a la sociedad parte de lo que la sociedad aporta a la propia cooperativa, que defiende esta labor como parte de la obra social de la entidad.
El origen del museo está ligado al propio Certamen Cultural Virgen de las Viñas. Torres ha recordado que, con las donaciones realizadas por entidades bancarias, artistas y empresas, la cooperativa fue reuniendo un número importante de cuadros que necesitaban una ubicación adecuada. «Eso no podía ser más que un museo», ha explicado.

Museo de Arte Contemporáneo de la Cooperativa Virgen de las Viñas. Foto: Rebeca Arango.
Para hacerlo posible, según ha detallado, la cooperativa contó con ayudas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Tomelloso, Caja Rural de Ciudad Real, otras entidades bancarias y empresarios que participaron en distintas fases del proyecto con descuentos «muy importantes», del 20% o el 30%, e incluso con colaboraciones sin cobrar.
Cultura, vino y progreso
La exposición servirá también para reivindicar el papel cultural de Virgen de las Viñas y del Museo Infanta Elena, que durante estos años ha acogido muestras de artistas contemporáneos y ha contribuido a reforzar la oferta cultural de Tomelloso.
«Traer riqueza y cultura a Tomelloso es estar trayendo progreso», ha afirmado Torres, que ha defendido que la pintura presta un servicio a los amantes del arte porque consigue «emocionarlos» cuando la contemplan.
La muestra se enmarca, además, en una estrategia más amplia de la cooperativa vinculada al enoturismo. Para Torres, las bodegas no deben limitarse a mostrar sus depósitos o sus instalaciones productivas, sino que deben ofrecer otros atractivos relacionados con la cultura, la experiencia y la promoción de sus productos.
En este sentido, ha considerado que el museo aporta un valor añadido a las visitas y permite que quienes se acercan a Virgen de las Viñas conozcan también el vino y el aceite que se elaboran en la cooperativa. «Esto creo que es muy bueno para todas las bodegas, en unos momentos en que el consumo del vino está descendiendo», ha apuntado.
Así, en el corazón de una cooperativa vinícola de La Mancha, el arte de vanguardia volverá a encontrar espacio entre barricas y depósitos, confirmando que cultura y sector primario no son mundos ajenos, sino complementarios.

Las cuevas subterráneas que pueden visitarse en la Cooperativa Virgen de las Viñas. Foto: Rebeca Arango.
La mayor cooperativa vitivinícola del mundo
La exposición llega en un momento especialmente significativo para Virgen de las Viñas, que ha reforzado su dimensión tras la fusión con Vinícola de Tomelloso y la SAT San José, una unión que ha dado lugar a la cooperativa vitivinícola más grande del mundo.
La historia de la entidad se remonta a 1961, cuando un grupo de agricultores de Tomelloso decidió agruparse para defender mejor sus intereses en un contexto en el que las pequeñas bodegas familiares encontraban cada vez más dificultades para competir. Desde entonces, Virgen de las Viñas ha crecido hasta convertirse en uno de los grandes motores agroalimentarios de la localidad y en una referencia del cooperativismo castellanomanchego.
Su fortaleza no se mide solo en volumen, sino también en su capacidad para sostener actividad económica, empleo, exportaciones y servicios vinculados al vino, el mosto y el aceite. En la campaña 2025-2026, Virgen de las Viñas representó el 8,4% del vino de Castilla-La Mancha, el 11,5% del mosto y el 5,2% de la producción nacional de vino y mosto, cifras que se incrementarán tras la fusión.
En ese contexto, el museo, el certamen cultural y la apuesta por el enoturismo aparecen como una prolongación de esa potencia productiva: una manera de convertir el peso económico de la cooperativa en identidad, cultura y proyección para Tomelloso.
