Las familias de los escolares de Toledo se han concentrado esta mañana en todos los colegios de la ciudad para reclamar la climatización de los centros educativos. En el último día del curso escolar, cientos de padres han acudido con sus hijos a las puertas de 16 colegios públicos y del Conservatorio Profesional de Música Jacinto Guerrero para pedir medidas contra el calor en las aulas, con temperaturas que llegan a los 30 grados.
Lo que comenzó hace una semana como una protesta impulsada por el AMPA Vega Baja del CEIP Fábrica de Armas, que logró reunión en la primera convocatoria a 13 centros, se ha transformado hoy en «un frente común absoluto», según informa la Coordinadora de AMPA.
Las puertas de los centros educativos de la capital regional se han convertido a primera hora de este miércoles en el escenario de concentraciones pacíficas. El objetivo de esta inédita alianza vecinal y educativa es «exigir a las administraciones competentes un proyecto de climatización real, con plazos, presupuesto y fechas de ejecución, que garantice de forma urgente los derechos y el bienestar de los menores frente a un cambio climático que ofrece veranos cada vez más largos y extremos».
Aulas a más de 30 grados antes de junio
Familias y profesores de los distintos centros públicos de la ciudad llevan semanas realizando mediciones diarias en el interior de las clases y de los comedores escolares, constatando que el termómetro supera con frecuencia los 30ºC mucho antes de llegar el mes de junio. Esta situación de «estrés térmico» no solo pone en riesgo la salud de los menores, sino que incumple la normativa vigente del Estatuto de los Trabajadores, que fija el límite máximo de temperatura para trabajos de oficina y docencia en los 27ºC. Asimismo, recuerdan que la propia Asociación Española de Pediatría alerta de que el calor extremo afecta de forma directa al rendimiento y la salud en la infancia.
Desde la Junta Directiva del AMPA Vega Baja del CEIP Fábrica de Armas señalan que la situación es insostenible. Ponen como ejemplo las graves deficiencias de su propio centro, donde el alumnado sufre temperaturas extremas al principio y final de curso (ya que el comedor está ubicado en un edificio de chapa sin aislamiento), mientras que en los meses de invierno sufren el problema inverso y se ven obligados a comer con el abrigo puesto.
Critican que se plantean «soluciones irrealistas»
La comunidad escolar de Toledo tacha de «parches irrealistas e ineficaces» las soluciones planteadas por los representantes de las administraciones a lo largo del país. Las familias recuerdan que abrir las ventanas para generar corriente no funciona en el ambiente seco de Toledo y que, debido al impacto del sol en las fachadas de edificios antiguos y mal aislados o sin voladizos que ofrezcan sombra, se ven obligados a mantener las persianas bajadas, impidiendo el uso de la luz natural. Tampoco consideran viable concentrar el calendario escolar en los meses más fríos, ya que eso obligaría a los niños a pasar más tiempo en campamentos de verano que se realizan, precisamente, en las mismas instalaciones escolares de la ciudad.
Las AMPAS denuncian que las distintas administraciones implicadas «se pasan la pelota» de unas a otras para eludir responsabilidades mientras nadie asume el problema de fondo. Por ello, advierten que esta unión histórica de familias no terminará con las vacaciones de verano: si las administraciones no se sientan a trabajar de manera conjunta y presentan un plan real de manera inmediata, las movilizaciones se reanudarán con mayor intensidad al inicio del próximo curso en septiembre.