El centro de Talavera de la Reina (Toledo) alberga desde hace décadas un lugar muy especial para las familias y amigos de una de las ciudades más cálidas, como poco, de Castilla-La Mancha. Desde hace 81 años, El Polo Norte lleva saciando las ansias de miles de personas de comer un dulce que les ayude a combatir el calor. La heladería ha pasado por varias manos, pero las de María Teresa Ortiz han sido las que han consolidado al negocio como sinónimo de tradición, calidad y cercanía con los clientes.
El actual dueño, Ricardo Sánchez, cuenta a ENCLM que el origen del negocio se remonta a su tío abuelo, Ricardo, y a su abuelo, Rufino, que trabajaban como heladeros en Santander y que «como en Talavera hace mucho calor» consideraron que este punto del mapa era ideal para montar un negocio de helados y barquillos.
De vender con carros a un local mítico en Talavera
Así, en 1942, los dos hombres, María Teresa y algunos vecinos cántabros, empezaron a vender el género con carritos de helados por las calles de la ciudad, naciendo El Polo Norte. Poco a poco fueron ampliando el servicio con la instalación de puestos en los jardines de El Prado, el parque de La Alameda y la estación de autobuses, al tiempo que iban comprando más y más carros, hasta llegar a nueve.

María Teresa Ortiz posando con uno de los tradicionales carros de helado
Fue en 1959 cuando montaron en la calle Cristo de la Guía la fábrica y el local para vender helados, que mantienen en la actualidad. Allí, lo recordarán muchos talaveranos y talaveranas, vendían, sobre todo, horchata, leche helada y helados de limón a los bares de la zona.
En 1977 María Teresa asumió la dirección de El Polo Norte y hasta sus 89 años consolidó una marca que se tuvo que adaptar a las nuevas tecnologías y a los gustos de sus clientes, pero que no ha renunciado a su esencia.
Esa tradición y cercanía la mantiene Ricardo, dueño de la heladería desde el fallecimiento de su madre en 2023 -con 92 años– pero perfecto conocedor del negocio, pues tiene 67 años y lleva trabajando allí desde los 14.
Venden miles de helados en apenas seis meses
El local abre cada Semana Santa y cierra el último día de las ferias de San Mateo, en septiembre, unos meses en los que venden miles de helados de sus casi 100 sabores. En la actualidad, cuenta Ricardo, los favoritos son los de Kinder Bueno, Happy Hippo, Oreo, pistacho y también los clásicos, como la vainilla, chocolate, nata, fresa…
Y este año han recuperado el favorito de María Teresa, el de arroz con leche. «Ella hacía mucho ese postre en casa y yo, que ya trabajaba, empecé a hacer pruebas y salió bien», recuerda Ricardo.
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Los clientes destacan «el trato agradable, que innovamos sin perder la tradición, que llevamos toda la vida» y «que somos buenas personas«, dice orgulloso entre risas, al tiempo que destaca la calidad del producto, «todo viene de Italia y la verdad es que no miro el precio. Compro lo mejor», ensalza.
Este negocio forma parte del imaginario colectivo de toda una ciudad, y es que los clientes pasan de generación en generación. «Hay abuelos que vienen actualmente con sus nietos y que, de niños, ya venían a comprar con sus abuelos» y Ricardo sigue trabajando con la ilusión intacta para que esto se siga cumpliendo. «Hasta que llegué a los 89 años de mi madre, anda que no me queda», se anima el actual dueño de El Polo Norte.
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