En la Sierra Norte de Guadajara, a unos kilómetros del municipio de Atienza nos encontramos con Romanillos de Atienza, una pequeña localidad que ha servido de refugio para Ana Cobo e Iván Casado, una pareja que está construyendo su vida laboral y personal en este entorno rural.
Desde hace 16 años viven en Romanillos de Atienza y hace unos años decidieron emprender y montaron la ganadería Cachocachena, una raza de vacas gallega, única en España y en peligro de extinción.
«Decidimos emprender para volver a la tranquilidad, a las raíces y a volver al pueblo que es una vida donde hay oportunidades y se vive con mucha mejor calidad», destaca Ana.
Volver a sus orígenes
La decisión de vivir en Romanillos viene por herencia familiar de Iván. Ana es de Zaragoza pero con orígenes de Barcones (Soria) a unos 10 kilómetros de Romanillos de Atienza. Se conocen de toda la vida de visitar ambos pueblos hasta que se hicieron pareja y empezaron su vida junta. Primero en Barcones, y hace unos años en Romanillos de Atienza.
Romanillos es un pequeño pueblo con 37 habitantes en donde «se vive muy bien. muy tranquilos, los vecinos nos ayudamos los unos a los otros» explica Ana.

Vaca cachena Romanillos Foto: @cachocachena
Ganadería Cachocachena
Hace cinco años empezaron con el proyecto de la ganadería ecológica Cachocachena. «Buscamos un tipo de vaca que se acoplara bien al clima extremo de la zona de Atienza. Empezamos con 40 vacas y un toro y no sabíamos si se iban a adaptar a Romanillos», apunta Ana. En la actualidad superan las 170 vacas y 30 toros.
La raza cachena es muy especial, tiene sus raíces en la región de Galicia, en el noroeste de España. Se caracteriza por su tamaño pequeño a mediano y su pelaje rojizo, espeso y rizado. Estas vacas poseen cuernos prominentes y robustos, que les brindan una apariencia majestuosa y poderosa. Además, son animales muy adaptables y resistentes, capaces de sobrevivir en condiciones difíciles y en terrenos montañosos. Es la vaca más pequeña del mundo.
«Nuestro negocio está enfocado a la cría de animales, con libertad, con tranquilidad, con buen alimento», apunta Iván.
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«Las dificultades que hemos tenido, pues bueno, al ser una raza de vacas muy específica nos ha costado mucho encontrar un rebaño grande porque se encuentra en una zona muy específica de Galicia. Normalmente en Galicia las explotaciones suelen ser más pequeñas», explica Iván.
«Lo que yo y creo que comparto con Ana más valoramos de este trabajo es la parte bonita que son muchos días y la parte dura que son otros días, que es cada día que puede salir al campo, interactuar con los animales, cuando ves nacer, cuando ves cómo van creciendo tus animales, cuando ves su evolución, todo eso es muy bonito y muy gratificante».
Otros trabajos
Además de la ganadería, Iván es mecánico y lleva un taller en Atienza «me gusta más las vacas, las vacas son mi vida, pero el taller también me gusta».
Por si fuera poco están terminando un nuevo proyecto montar un obrador en esta zona de la provincia de Guadalajara. Están recibiendo ayuda de Adel Sierra Norte para ponerlo en marcha y en principio para final de año podría estar listo. «No sabemos cómo va a funcionar la parte de ventas, entonces está en constante evolución».
El obrador seguramente les funcione igual de bien que el taller y la ganadería, todo lo que se propone esta pareja sale adelante y siguen siendo un ejemplo de emprendedores en el mundo rural de Guadalajara.
