La Junta de Castilla-La Mancha ha trasladado al Gobierno de España su rechazo frontal a la propuesta de financiación autonómica que proyecta su Ejecutivo, al considerar que se trata de un modelo diseñado al margen del conjunto de las comunidades, basado en el principio de ordinalidad y orientado a consolidar privilegios territoriales incompatibles con la igualdad entre los ciudadanos.
Así lo ha manifestado el consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina, en declaraciones a los medios tras la reunión bilateral que ha mantenido con el secretario de Estado de Hacienda, Jesús Gascón y con la secretaria general de Financiación Autonómica y Local del Ministerio de Hacienda, Mónica García, para abordar la futura reforma del modelo de financiación autonómica, y en la que ha estado acompañado por el director general de Presupuestos, Isidro Hernández.
Durante su comparecencia, Ruiz Molina ha cuestionado la utilidad de un encuentro que, a su juicio, ha sido “tardío”, ya que se produce cuando las principales decisiones ya han sido adoptadas.
En este sentido, ha señalado que las reuniones bilaterales con las comunidades autónomas deberían haberse celebrado “antes” de que el Gobierno central cerrara una propuesta de financiación con una comunidad concreta y antes de su presentación pública. Porque, y así lo ha remarcado, si el objetivo era conocer la posición de las comunidades, estas reuniones tendrían que haberse celebrado previamente, y el Consejo de Política Fiscal y Financiera debería haber sido el espacio para debatir y contrastar las distintas “sensibilidades territoriales”.
En este mismo contexto, el consejero ha explicado que Castilla-La Mancha ha acudido a la reunión por “lealtad institucional y por educación”, cosa que no ha tenido el Gobierno de la nación; y ha lamentado que la misma se produzca una vez alcanzados acuerdos previos que condicionan el resultado final.
Castilla-La Mancha reitera su rechazo al principio de ordinalidad
Durante el encuentro, el consejero ha reiterado nuevamente “su oposición al principio de ordinalidad”, un criterio que considera presente en la propuesta planteada por el Ejecutivo central, y que supone que aquellas comunidades con mayor capacidad tributaria mantengan una posición privilegiada en términos de financiación, lo que contradice los principios de igualdad y solidaridad que deben regir el sistema.
A juicio de Ruiz Molina, trasladar ese criterio al funcionamiento de los servicios públicos equivaldría a asumir que los ciudadanos que residen en territorios con mayores niveles de renta tienen derecho a recibir mejores servicios públicos o que las comunidades con una mayor concentración de rentas altas merecen una financiación superior.
En definitiva, supone defender que “quien más tiene debe recibir más”, y por ello, resulta difícil comprender cómo “un Gobierno que se define como progresista abogue por este planteamiento”, ha señalado.
Defensa de un modelo sustentado en el principio de igualdad
Frente a esa propuesta, el responsable de Hacienda ha defendido nuevamente un modelo de financiación sustentado “en el principio de igualdad y en el coste real que nos supone a las comunidades autónomas para prestar los servicios públicos de nuestra competencia”, es decir, que el sistema tenga en cuenta factores que incrementan el coste de los servicios públicos, como la extensión territorial, la dispersión de la población o el envejecimiento demográfico.
Como ejemplo, el consejero ha recordado que en una ciudad como Fuenlabrada, que tiene una población similar a la de toda la provincia de Cuenca, la prestación de la Atención Primaria se realiza con siete centros de salud, mientras que en la provincia conquense son necesarios 32.
Por ello, Castilla-La Mancha defiende que el nuevo modelo garantice recursos suficientes para cubrir el coste efectivo de los servicios públicos fundamentales y asegurar que “todos los ciudadanos con independencia de su capacidad económica o de la capacidad económica de la región en la que vivan, tienen derecho al mismo nivel de calidad en la prestación de los servicios públicos”.
Un modelo que no debe salir adelante
En este sentido, el consejero ha concluido su intervención calificando la propuesta como un modelo “injusto” que, a su juicio, busca satisfacer las exigencias de una comunidad concreta. Por lo que, es un “modelo que no debe salir adelante”, ya que ni siquiera cuenta con el favor de algunos independentistas que no quieren más financiación, sino que lo que buscan es “tener más financiación que los demás”.
Asimismo, ha advertido de que el principal daño de este debate es el mensaje que se traslada a la sociedad, de que los territorios con mayor capacidad económica tienen derecho a recibir más recursos públicos y, por tanto, a disponer de mejores servicios. “En Castilla-La Mancha no queremos un modelo que premie a los territorios, queremos un modelo que proteja a los ciudadanos, con independencia de donde vivan”. Reiterando la idea de que es “un despropósito para quienes defendemos la igualdad de todos los españoles y españolas con independencia de su capacidad económica y del lugar donde residan”, ha concluido.
