El EM Féminas Soliss Fuensalida está de enhorabuena tras su ascenso a Segunda RFEF, una categoría que obliga a la entidad a «cambiar algo la filosofía», dice su presidente desde hace pocos años, Abraham Díaz, en realidad el sostén del club desde su fundación.
Esto es, que ahora habrá un mínimo de 10 jugadoras a las que habrá que hacerles contratos, darles de alta en la Seguridad Social, etc., aunque el club sigue con su filosofía de cantera y sobre todo con el orgullo de ser actualmente un referente del fútbol femenino en Castilla-La Mancha.
El «premio» del ascenso
Aunque el objetivo al empezar el curso en Tercera RFEF era alto, el ascenso, tras derrotar al Simancas en el partido decisivo, el equipo lo vive «como un premio» para un plantel cuya clave del éxito es la apuesta por la base, 4 o 5 años con esta apuesta, mantener a 14 jugadoras reconocibles, muchas de la cantera, pocas de fuera, muchas de pueblos cercanos.
De cara a lo que viene, el club está a la espera de conocer el grupo al que irá en un ejercicio en el que se esperan cambios, de cara a la magnitud de los desplazamientos que le esperan. Habrá alguna baja, aunque la base se mantiene. Y se incorporarán 4 o 5 jugadoras, toda vez que Gavi, con 36 años, se ha retirado. Claudio Expósito seguirá de entrenador.
El aliento de la afición
El conjunto fuensalidano cuenta con un gran apoyo de la afición de que goza el EM Féminas Soliss Fuensalida, que se ha notado sobre todo «en los partidos importantes», como el de la final de Copa, en la que el conjunto fuensalidano forzó los penaltis a un equipo de Primera RFEF, el Albacete.
Al nuevo equipo de Segunda RFEF le sigue apoyando de forma decisiva el Ayuntamiento. «Se implica con el fútbol en todo lo que puede; aunque siempre queramos más, estamos gracias a él, es digno de alabar», sostiene Díaz.
También es muy importante para la entidad el patrocinio, sostenido desde hace ya muchos años, de Seguros Soliss, con el que ya ha vivido varios ascensos.
A pesar del entusiasmo actual, el EM Soliss Féminas Fuensalida es un club modesto con los pies en el suelo cuyo claro objetivo para la siguente temporada es la permanencia.
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Cristina Cañas, la capitana: «No sería una locura soñar…»
Con todo, la capitana del equipo, Cristina Cañas, aunque coincida con el presidente en que el objetivo es la permanencia en Segunda RFEF, no descarta que si las cosas fueran bien… permitiría pensar en un objetivo más ambicioso: «Se podría soñar, no sería una locura…», dice.
La capitana explica el ascenso por la «buena dinámica» de un grupo cuya meta no obstante era la permanencia, pero añade que el club lleva varios años haciendo las cosas bien, manteniendo el bloque durante 5 años.
«Un deporte que une»
De cara a la próxima campaña, tan novedosa, habrá tres grupos de nivel nacional; en uno de ellos el EM Féminas Soliss Fuensalida, un equipo (orgullosamente) de barrio podría medirse con filiales del Barça o el Betis.
Cristina Cañas, como Díaz, valora el apoyo de la afición, sobre todo cuando había algo importante en juego, así como el del Ayuntamiento. También cree que el fútbol femenino está creciendo de manera imparable: «Cada vez es más visible, y es un deporte que une, toda vez que venimos de unos años tan complicados», afirma.
Preguntada sobre el asunto de la igualdad en el fútbol femenino, responde que es una exigencia que las deportistas siempre han pedido, pero también en esto ve progreso, ya que «progresivamente hay más apoyo y recursos, pero quedan aún muchos pasos que dar», subraya.
El ascenso de categoría llevará a las jugadoras a aumentar la carga de trabajo y esmerarse aún más en la conciliación profesional y familiar. «Si antes hacíamos tres entrenamientos semanales, ahora habrá que hacer cuatro», afirma la capitana, que ya lleva dos máster en ciberinteligencia y ciberseguridad, una lateral izquierda con corazón rojiblanco aunque admita el dominio absoluto, nacional e internacional, del FC Barcelona.
