El sindicato CSIF ha denunciado que la Gerencia del Hospital Universitario de Toledo ha comenzado a «obligar» a médicos de diversas especialidades a prestar asistencia en el Servicio de Urgencias durante el periodo estival, una medida que califican de «improvisada».
Por su parte, preguntados por las críticas, fuentes de la Consejería de Sanidad han explicado a ENCLM que la decisión es una estrategia «temporal» para cubrir las sustituciones de profesionales y asegurar una asistencia sanitaria «efectiva, continua, segura y de calidad».
Para CSIF evidencia «el fracaso de la planificación»
Para la central sindical, esta imposición es el resultado de «el fracaso de la planificación» que no ha logrado cubrir las vacaciones de verano, agravando un problema estructural en un servicio que, según indican, sufre actualmente la falta de 11 facultativos.
CSIF sostiene que esta medida se ha ejecutado de forma «precipitada» y sin pasar por la Junta de Personal, incumpliendo la normativa sobre modificaciones sustanciales de las condiciones laborales.
Además, ha argumentado que el Servicio de Urgencias requiere de una dedicación específica, experiencia continuada en la toma de decisiones rápidas, el manejo simultáneo de pacientes con patologías muy diversas y el conocimiento de los protocolos propios de un servicio sometido a una elevada presión asistencial.
Para Csif, resulta inaceptable que la solución a un problema estructural de falta de profesionales pase por trasladar médicos especialistas de otros servicios, que ya trabajan con plantillas insuficientes y soportan una elevada carga asistencial.
Asimismo, el sindicato ha recordado episodios de alta presión asistencial, citando que la semana pasada hubo 72 pacientes pendientes de ingreso hospitalario mientras permanecían 80 camas cerradas, una situación que, a juicio de CSIF, se ve agravada por la renuncia de muchos médicos residentes a quedarse en el centro debido a la precariedad de los contratos ofrecidos.
«Medida reorganizativa temporal», según Sanidad
Desde la Consejería de Sanidad han asegurado a este medio que se trata de una «medida reorganizativa temporal» destinada exclusivamente a cubrir las sustituciones estivales.
En este sentido, explican que los facultativos movilizados (neumólogos, cardiólogos, etc.) «van a atender a pacientes con patologías referentes a su propia especialidad«, lo que permite mantener la calidad y eficacia del servicio.
«Tenemos que adoptar medidas necesarias para asegurar una asistencia sanitaria efectiva, continua, segura y de calidad», argumentan desde el departamento. Asimismo, insisten en que se respetan las competencias de cada especialidad y se garantiza la capacitación de los profesionales, concluyendo que la medida está «suficientemente motivada por razones asistenciales objetivas».
