Toledo vibró anoche con un fervor incondicional, convirtiéndose en el epicentro del apoyo a la Selección Española. Más de 5.000 toledanos se congregaron en la emblemática plaza de toros de la ciudad, transformada en un «miniestadio» gracias a la instalación de pantallas gigantes, para vivir el duelo de semifinales del Mundial 2026 frente a Francia.
La atmósfera fue eléctrica desde el pitido inicial. El primer momento de éxtasis llegó en el minuto 22, cuando Mikel Oyarzabal transformó con maestría el penalti que adelantaba a La Roja. El rugido de la plaza fue ensordecedor; miles de personas, entre familias, aficionados de todas las edades y sobre todo, jóvenes toledanos que estallaron en un abrazo colectivo que hizo temblar los tendidos.
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El segundo golpe de euforia llegó al poco de iniciarse la segunda parte. En el minuto 58, Pedro Porro culminó una jugada colectiva con un gol que desató la locura absoluta. Fue el instante en el que los aficionados, conscientes de que la final estaba al alcance de la mano, comenzaron a corear «soy español» y a imaginar el camino hacia el título mundial.
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Ahora, Toledo ya cuenta las horas para poder volver a ver la final en la plaza de toros, con la esperanza de que este sueño compartido se corone con el trofeo más preciado del fútbol mundial.
Fotos | La euforia se adueñó de Toledo con el pase de España a la final del Mundial
