viernes, 31 de julio de 2026
Vista aérea del cerro de Alarcos
Vista aérea del cerro de Alarcos
Tesoros de Castilla-La Mancha - 31/07/2026 08:00 - Ciudad Real

Apenas ocho kilómetros separan el centro de Ciudad Real de un cerro que funciona como un inmenso archivo al aire libre. Elevado alrededor de cien metros sobre el valle del Guadiana y con una extensión de unas 33 hectáreas, Alarcos domina un antiguo vado del río y las rutas que cruzaban la Meseta de norte a sur y de este a oeste. Esa posición estratégica explica que distintas comunidades eligieran el lugar para vivir, defenderse, comerciar y, siglos después, combatir.

Bajo las piedras de Alarcos se conservan restos de miles de años de historia. El lugar estuvo habitado desde la Edad del Bronce y, con el paso del tiempo, se convirtió en una importante ciudad ibérica amurallada. En ella había calles, viviendas, cementerios y un santuario en el que se celebraban ceremonias religiosas.


Las excavaciones, iniciadas en 1984, han permitido sacar a la luz parte de aquella antigua ciudad. Uno de los hallazgos más destacados son más de 70 pequeñas figuras de bronce, conocidas como exvotos, que los habitantes ofrecían a sus dioses para pedir protección, agradecer favores o acompañar determinados rituales.

El cerro también ha conservado objetos que ayudan a conocer cómo vivían y cómo despedían a sus muertos. Entre ellos se encuentra una falcata, la característica espada curva utilizada por los guerreros iberos, localizada en una zona funeraria.

Falcata descubierta en el Cerro de Alarcos y expuesta en el Museo de Ciudad Real

Falcata descubierta en el Cerro de Alarcos y expuesta en el Museo de Ciudad Real

Especialmente singular es una gran vasija griega encontrada completa en uno de los antiguos cementerios. Está decorada con figuras rojas y escenas relacionadas con el dios Dioniso y fue utilizada para guardar las cenizas de una persona fallecida. Su presencia en Alarcos demuestra que objetos fabricados en el mundo griego llegaron, a través del comercio, hasta el interior de la Península Ibérica.

El Alarcos más conocido

La etapa más conocida de Alarcos llegó durante la Edad Media. A finales del siglo XII, el rey Alfonso VIII quiso levantar en el cerro una ciudad importante y ordenó reforzar el castillo y construir nuevas murallas. Las obras todavía no habían terminado cuando, el 19 de julio de 1195, el ejército castellano se enfrentó allí a las tropas almohades dirigidas por el califa Yaqub al-Mansur.

La batalla acabó con una dura derrota de los castellanos y frenó por completo el crecimiento de la ciudad. Alarcos quedó desde entonces marcado por un enfrentamiento que cambió la historia del lugar.

Las excavaciones arqueológicas han permitido comprobar sobre el terreno lo que durante siglos solo se conocía a través de las crónicas. Las zanjas que se habían abierto para construir los cimientos de la muralla, todavía inacabada, fueron utilizadas después de la batalla para arrojar los cuerpos y los restos que quedaron en el campo.

Fosas de despojos en el yacimiento de Alarcos

Fosas de despojos en el yacimiento de Alarcos

En esas fosas se encontraron huesos humanos mezclados con restos de caballos y otros animales, junto a puntas de flecha y de lanza, cuchillos, espuelas, herraduras, monedas y objetos personales. Los investigadores han identificado restos de al menos 34 personas, la mayoría hombres jóvenes, aunque el número de fallecidos depositados allí pudo ser mayor. También aparecieron dados, flautas y huesos de dromedarios, perros, gatos y aves.

El hallazgo tiene un valor excepcional, ya que está considerado la única fosa de restos procedentes de una batalla documentada en España. No fue un cementerio ni un enterramiento organizado. Tras el combate, los cuerpos, los animales y los objetos fueron arrojados a las zanjas y cubiertos con piedras y cal. Las heridas que todavía se observan en los huesos, como cortes, golpes y fracturas, permiten conocer con detalle la enorme violencia de aquella batalla ocurrida hace más de ocho siglos.

Decadencia de Alarcos

Tras la victoria almohade, Alarcos permaneció bajo su control durante 17 años. Fue recuperada en 1212, en el contexto del avance cristiano que culminó en las Navas de Tolosa, pero nunca recobró el proyecto urbano anterior. Su decadencia se convirtió en uno de los antecedentes directos de la fundación de Villa Real por Alfonso X en 1255, origen de la actual Ciudad Real. Muy cerca del castillo, la ermita gótica de la Virgen de Alarcos, levantada entre los siglos XIII y XIV, mantiene vivo el vínculo religioso del enclave.

Hoy, el recorrido por el parque arqueológico permite caminar entre los restos del poblado ibérico, la muralla inconclusa, el castillo y el escenario de la batalla. El centro de interpretación completa la visita con piezas, reproducciones y explicaciones de un lugar donde cada estrato añade una página diferente. A orillas del Guadiana, Alarcos no es únicamente la memoria de una derrota, sino un cerro que conserva miles de años de historia bajo los pies.

Entre batallas y hallazgos únicos: los tesoros que esconde el cerro de Alarcos a orillas del Guadiana — imagen 1

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con más de diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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