jueves, 6 de agosto de 2026
Obituario - 06/08/2026 17:42 | Actualizado a 06/08/2026 17:47 - Talavera
Agustín Yanel Agustín Yanel

En febrero del año 1976, un grupo de trabajadores de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) se encerró en la iglesia de San Andrés, en Talavera de la Reina (Toledo), como protesta en un conflicto laboral. El entonces arzobispo de Toledo y cardenal primado de España, Marcelo González Martín, envió un telegrama al párroco Aurelio de León ordenándole que los echara del templo. Ese sacerdote le respondió: «Venga usted, si quiere, y les echa fuera. Yo no los voy a echar de la iglesia».

Esa iglesia fue inaugurada en el año 1962 y don Aurelio, como ha sido conocido durante más de 60 años por toda la ciudadanía talaverana, fue su primer párroco. Poco después llegó a ella el sacerdote Arturo Cañizares y, al año siguiente, Antonio Zapero, ambos como coadjutores. Con frecuencia, don Aurelio pedía a Arturo Cañizares que le acompañara y, en su vespa Lambretta ambos visitaban a quienes vivían y trabajaban en fincas de los alrededores de Talavera.


Esas y otras actitudes de don Aurelio y, en general, su manera de realizar la labor pastoral, eran «una ruptura con los esquemas tradicionales» de ejercer la labor pastoral que predominaba en  la jerarquía de la Iglesia católica, según dijo él tras ser trasladado. Esa manera de ejercer el sacerdocio y de llevar a la práctica el Evangelio no eran del agrado del arzobispo de Toledo, entonces uno de los miembros más retrógrados de la jerarquía de la Iglesia católica.

Manifestaciones ciudadanas contra el traslado de don Aurelio

Cuando el cardenal primado trasladó a don Aurelio desde la parroquia de San Andrés a otro destino, en el año 1993, muchos ciudadanos -de esa parroquia y de otras, creyentes y no creyentes- protestaron y se manifestaron en la calle contra esa decisión. Don Aurelio llevaba 31 años de párroco, allí desarrollaba su labor pastoral, siempre comprometido con los más débiles, y todos querían que continuara allí.

Ese traslado fue considerado una represalia y provocó manifestaciones, recogida de firmas, concentraciones ante el Arzobispado de Toledo y en Talavera y otras acciones de protesta. A todos sorprendió que a don Aurelio le enviaran de capellán a un convento de monjas y a encargarse de la labor pastoral en las huertas de los alrededores de la ciudad.

Desde que Arturo Cañizares y Antonio Zapero habían dejado la parroquia de San Andrés, don Aurelio pidió reiteradamente durante más de una década que enviaran algún sacerdote para poder realizar el importante trabajo social que debía afrontar él solo. Siempre obtuvo el silencio como respuesta.

El cardenal primado no quiso adscribirle a Cáritas

Finalmente, cuando pudo mantener una prolongada conversación con el cardenal primado, éste le comunicó que enviaría dos sacerdotes a la parroquia, pero también le dijo que él tenía que dejarla. Le faltaban cuatro años para su jubilación y don Aurelio le pidió que le adscribiera a Cáritas, para poder «continuar con mi actividad social desde ella», como él afirmó entonces. Marcelo González no aceptó su petición y le envió a asistir espiritualmente a las monjas de un convento que se dedicaban a acompañar a personas enfermas por las noches.

Esa decisión del cardenal primado se convirtió en noticia nacional. Distintas cadenas de televisión y periódicos enviaron periodistas a Talavera para informar de las protestas. «Yo no he lanzado campanas al vuelo ni he querido darme publicidad, nada más lejos de mi estilo» afirmó un muy emocionado Aurelio de León, el 22 de agosto de 1993, ante unas 1.200 personas que abarrotaban la iglesia de San Andrés y los alrededores, convocadas por el Consejo Pastoral para protestar contra su traslado.

Les dijo que sentía «un desgarro moral y psicológico muy fuerte» y que su deseo era «seguir unido al barrio y a la parroquia». Un caluroso aplauso que, según algunos asistentes, se prolongó durante más de dos minutos, cerró esa ceremonia religiosa que también fue un homenaje a don Aurelio y una cariñosa manera de protestar contra su traslado.

Esas protestas son una buena prueba de que don Aurelio era un sacerdote muy querido, tanto por sus feligreses como por muchas personas de otros barrios de Talavera. Su compromiso social con las personas más necesitadas lo aplicó desde su primer destino en Casas de don Pedro (Badajoz). Allí ayudó a los agricultores que necesitaban pedir créditos bancarios, para facilitarles unos trámites que para ellos eran complicados pero imprescindibles. Después pasó por Guadalajara y, cuando llegó a la parroquia de San Andrés, en el barrio talaverano de Puerta de Cuartos, vio que debía trabajar en la calle, con la gente para conocer sus problemas y ayudarles en su formación cultural, espiritual…

Precio Excelente ENCLM, Hijo Predilecto de Talavera…

El 8 de octubre de 2025, en la gala de entrega de los Premios Excelentes 2025 que concede ENCLM.ES, don Aurelio recibió el premio Por un mundo mejor, en reconocimiento a su trabajo durante décadas de ayuda a las personas más vulnerables. Tras recogerlo, explicó cual ha sido siempre su objetivo como sacerdote. «Yo pensé: no puedo quedarme en dar misa y repartir los sacramentos. Cuando vi las circunstancias difíciles que atravesaba mi gente, yo dije, yo tengo que darme a la gente», afirmó.

Su lema en la vida, dijo, ha sido este: «Tengo que hacer lo que tengo que hacer, aunque no me lo reconozca nadie». «Mi idea siempre ha sido una iglesia abierta al mundo, acogedora para todos, dispuesta a hacer todo lo que fuera a favor de los demás, sobre todo de los más débiles».

Don Aurelio tenía una memoria admirable. Podían haber pasado 15 o 20 años desde que no veía a una persona y, cuando coincidían, él preguntaba por sus padres, su hermana o sus hijos, citándolos por sus nombres.

«Hay que poner por delante a la gente, antes que los ritos, antes que las normas, antes que todo poner a la persona y atender a la persona. Eso lo tengo clarísimo». Esto dijo en el verano de 2025, en un documental que grabaron para que le entregaran el premio Película de Barro  en los Premios Pávez de cine de Talavera de la Reina.

No ha sido ese el único reconocimiento que recibió, en agradecimiento a su trabajo como sacerdote. Además del citado premio Excelentes ENCLM, Aurelio de León fue nombrado Hijo Adoptivo de Talavera por unanimidad del Ayuntamiento, que también puso su nombre a una calle, y recibió el Premio Ciudad de Talavera como presidente de la asociación que lleva su nombre.

Cooperativas de viviendas, formación de mujeres analfabetas y casa de acogida

Con las personas siempre como objetivo, sobre todo las más débiles y vulnerables, don Aurelio promovió más de una docena de cooperativas o comunidades de bienes: conseguía que alguien les cediera un solar urbanizable, varias personas se reunían para construir sus viviendas y al donante del terreno le pagaban con una de ellas.

Su compromiso social también le llevó a realizar otras iniciativas: puso en marcha el Centro de Cultura y Promoción Social de la Mujer en un barrio en el que más del 55% de las  mujeres eran analfabetas; creó la primara casa de acogida para mujeres víctimas de violencia de género y sus hijos y, en 1985, nació la Asociación Socio-Cultural Aurelio de León. Él no quería que llevara su nombre, pero tuvo que aceptar la opinión unánime de todas las personas implicadas en ese proyecto, que preside Nani del Prado.

En el año 2017, decenas de organizaciones ciudadanas de todo tipo constituyeron la Mesa por la Recuperación de Talavera y su Comarca. Se reunieron para ponerla en marcha y, al ver que era difícil ponerse de acuerdo, pidieron a don Aurelio que fuera el coordinador porque le dijeron que era el único que podía unir a todos. Fiel a su compromiso con la gente, él aceptó y meses después lograron que más de 30.000 personas se manifestaran por las calles de la ciudad reclamando más inversiones en Talavera. Nunca antes habían salido tantas personas a la calle en una protesta ciudadana.

Además de toda esa labor, Aurelio de León asistía a numerosos actos culturales y ciudadanos: presentaciones de libros, conferencias, debates… Y durante años escribió columnas de opinión en el diario La Tribuna, todas ellas con algún mensaje que reflejaba su pensamiento, hasta que la paulatina pérdida de visión le impidió seguir escribiendo.

Aurelio de León nació en La Torre de Esteban Hambrán (Toledo) en 1927 y falleció el día 1 de agosto de 2026 en Talavera de la Reina (Toledo), a los 98 años.

Agustín Yanel

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