El 1 de enero de 2015, seis meses después de la proclamación del rey Felipe VI, la Casa Real española aprobó una normativa de Transparencia para regular el régimen de regalos a favor de los miembros. Así, desde entonces, se da cuenta de los presentes que la familia real recibe cada año y en 2025 hubo varios enviados desde Castilla-La Mancha.
Los primeros regalos del año, en enero, los mandó el alcalde de Talavera, José Julián Gregorio. Como no podía ser de otra forma, envió cerámica, concretamente una escribanía y un pin para Felipe VI y pines, llaveros, perfumes y abanicos para Letizia Ortiz, la princesa Leonor y la infanta Sofía.
A raíz de la inauguración del Museo Nacional de Artes Escénicas (Almagro) en marzo, a la que acudió el monarca, la empresa Berenjenas Morris envió a Felipe VI un tarro de este producto tan típico de la zona, quien también recibió un retrato de la reina Sofía creado por el artista Jesús José Peinado y dos botellas de vino por parte de la empresa de catering que organizó el evento.
En abril, el rey también recibió vino, en este caso procedentes del vicepresidente segundo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, y el libro María Rosa Molas: Mujer, Fundadora y Santa, con dedicatorias de alumnas del colegio Nuestra Señora de la Consolación de Villacañas (Toledo).
Por último, en diciembre, el alcalde de Toledo Carlos Velázquez regaló a la familia real una anguila de mazapán y la alcaldesa de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Rosa Melchor, una caja con tortas de la localidad.
