Juan, José Antonio y Pablo llevan ocho años desarrollando su empresa agrícola sin recurrir a financiación bancaria.
Desde 2018 ha impulsado el crecimiento de Alboris Mancha gracias a sucesivas rondas de financiación participativa que han permitido captar cerca de tres millones de euros de 199 inversores particulares para desarrollar más de cuarenta hectáreas de olivar, almendro y pistacho ecológico en distintos municipios de Ciudad Real.
Más que una excepción, su trayectoria refleja una realidad que empieza a ganar peso en el campo español. Los cultivos leñosos requieren importantes inversiones iniciales y largos periodos hasta alcanzar la plena producción, una combinación que dificulta el acceso al crédito tradicional y obliga a buscar fórmulas alternativas de financiación.
Plantación de olivar arbequina
Todo comenzó en 2018 con una primera ronda destinada a plantar olivar arbequina. El proyecto fue creciendo con nuevas operaciones para ampliar superficie, incorporar almendro superintensivo y desarrollar plantaciones de pistacho ecológico. En ocho años, Alboris ha completado seis rondas de financiación y ha consolidado una explotación que continúa expandiéndose.
El crecimiento de la explotación ha ido acompañado por el respaldo continuado de pequeños inversores. Según la documentación del proyecto, cerca de 199 particulares han participado en las distintas rondas, convirtiéndose en una fuente estable de financiación para una actividad cuya rentabilidad exige horizontes temporales largos.
«Todo lo que hemos construido en Alboris desde 2018 —el olivar, el almendro, el pistacho— lo hemos hecho con el ahorro de cientos de particulares que se han convertido en dueños reales de las plantaciones. Ese modelo no lo habríamos podido montar por la vía bancaria tradicional: ni la banca nos habría dado ese tipo de financiación, ni habríamos podido convertir al inversor minorista en accionista de una explotación agrícola», afirma Pablo Cuesta, socio de Alboris Mancha.
Banco Europeo de Inversiones
El contexto ayuda a explicar esta evolución. El Banco Europeo de Inversiones estima un déficit anual de financiación agrícola de entre 19.800 y 46.600 millones de euros en la Unión Europea.
En España, aunque existen instrumentos públicos como la línea ICO‑MAPA‑SAECA, la bonificación pública no alcanza a la parte del préstamo que supera los 100.000 euros, una limitación que afecta especialmente a proyectos agrícolas intensivos en inversión.
En paralelo, la financiación participativa regulada por la CNMV continúa creciendo. En 2025 movilizó un récord de 761,6 millones de euros, un 45,8 % más que el año anterior, consolidándose como una alternativa para determinados proyectos vinculados a la economía real.
Proyecto en Socuéllamos
La operación más reciente, Alboris Sextus, supone un nuevo paso en esa trayectoria. El proyecto contempla una plantación de pistacho ecológico sobre 21,45 hectáreas de regadío en Socuéllamos y una ronda de 750.000 euros, la mayor desarrollada por la compañía hasta la fecha.
«La recompra incorporada en las rondas agro, y en concreto con Alboris Mancha, marca un antes y un después en nuestro negocio. Hoy estructuramos las operaciones desde un principio con mecanismos que garantizan la recompra de las participaciones con rentabilidades por encima del mercado y en plazos opcionales para el inversor. En los próximos años vamos a ver más operaciones estructuradas de esta manera. Esto ha venido para quedarse», señala Gonzalo Albero, consejero delegado de Fellow Funders.
Más allá de las cifras, la trayectoria de Alboris pone rostro a una transformación que afecta al campo español. El auge del olivar, el almendro y el pistacho está cambiando el mapa agrícola y, al mismo tiempo, está impulsando nuevas fórmulas para financiar proyectos de largo plazo.
