La recuperación ambiental del Valle de las Hazadillas, en la provincia de Ciudad Real, ha permitido descubrir una población hasta ahora desconocida de topillo de Cabrera, también conocido como iberón, una especie amenazada y endémica de la mitad sur de la Península Ibérica.
El hallazgo se ha producido durante los trabajos de seguimiento vinculados al proyecto que el Gobierno de Castilla-La Mancha desarrolla desde 2024, a través de la Consejería de Desarrollo Sostenible, para restaurar la dinámica natural del valle, alterada durante décadas por diferentes actividades agrícolas, ganaderas y cinegéticas.
La iniciativa, financiada por el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, contempla actuaciones en cuatro sectores del valle encaminadas a devolver el agua al territorio, recuperar los hábitats vinculados a las zonas húmedas y favorecer el regreso y conservación de la biodiversidad, según ha informado la Junta en nota de prensa.
La directora general de Medio Natural y Biodiversidad, Susana Jara, ha destacado la importancia de recuperar estos pequeños puntos de agua en un territorio en el que prácticamente habían desaparecido.
«Estos ecosistemas son fundamentales ya que en una superficie muy grande de esta zona no existían pequeñas charcas y para determinados grupos tanto de fauna como de flora, son los únicos sitios donde pueden prosperar», ha explicado.
Una población que podía haber desaparecido sin ser detectada
Entre los resultados más destacados de los trabajos se encuentra la localización de una población de topillo de Cabrera, un pequeño roedor catalogado como especie amenazada cuya presencia no se conocía hasta ahora en este enclave de la provincia de Ciudad Real.
Según Jara, los trabajos desarrollados durante la restauración han permitido identificar esta población, que «podría haber desaparecido de forma silenciosa sin llegar siquiera a ser detectada».
El proyecto también ha supuesto la recuperación de una antigua cubeta lagunar de más de 16.000 metros cuadrados. Para ello se han utilizado técnicas de excavación de alta precisión con el propósito de preservar los estratos impermeables del terreno que permiten mantener el agua durante más tiempo.
Una vez recuperada esta superficie, se ha procedido a la plantación de masiega, una especie protegida característica de las Lagunas de Ruidera, así como a la introducción de sedimentos procedentes de otros humedales del parque para impulsar la regeneración natural de la vegetación acuática.
Más de 490.000 euros y seguimiento hasta finales de 2026
Los responsables del proyecto han incidido también en el papel que desempeñan estos pequeños humedales frente al cambio climático, especialmente para la conservación de anfibios y otras especies dependientes de puntos de agua temporales para reproducirse y completar sus ciclos biológicos.
La intervención cuenta con una inversión superior a los 490.000 euros, procedentes de fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia destinados a la restauración de humedales.
El proyecto se está desarrollando en dos fases. La primera corresponde a la ejecución de las obras y actuaciones de restauración, mientras que una segunda fase está destinada al seguimiento ecológico del espacio y se prolongará hasta finales de 2026.
Este seguimiento servirá para comprobar la evolución de los hábitats restaurados, la respuesta de las especies y la consolidación de las actuaciones realizadas con el objetivo de garantizar la sostenibilidad futura del Valle de las Hazadillas.
La Consejería de Desarrollo Sostenible ha publicado además un vídeo en su canal de YouTube en el que expertos y organismos participantes explican los trabajos desarrollados y los resultados obtenidos durante el proceso de recuperación ambiental.