Castilla-La Mancha cuenta con 583.346 hectáreas de superficie de regadío, según los resultados provisionales de la Encuesta sobre Superficies de 2025.
Una fotografía del campo regional en la que el viñedo aparece como el cultivo con mayor extensión bajo este sistema, con más de 218.000 hectáreas, seguido a distancia por el olivar.
Los datos permiten dimensionar el peso que tiene el agua en algunos de los principales cultivos de la comunidad autónoma y muestran importantes diferencias entre producciones.
Mientras los cereales continúan siendo eminentemente de secano, el regadío resulta prácticamente imprescindible en buena parte de las hortalizas y tiene una presencia muy relevante en cultivos leñosos como el viñedo, el olivar, el almendro o el pistacho.
En total, la encuesta estima 583.345,9 hectáreas de regadío en Castilla-La Mancha, frente a una superficie geográfica regional cercana a los 7,95 millones de hectáreas.
Más de la mitad del viñedo está en regadío
El viñedo concentra 218.046 hectáreas de regadío, sobre una superficie total estimada de 424.568 hectáreas. Es decir, algo más de la mitad del viñedo contabilizado por la encuesta se encuentra regado.
Dentro de este cultivo, la superficie de regadío correspondiente a uva de transformación sin identificar por variedad alcanza las 85.923 hectáreas.
A ellas se suman 80.248 hectáreas de uva blanca para transformación y otras 49.704 hectáreas de uva tinta.
El viñedo se sitúa así claramente a la cabeza de los cultivos regados de Castilla-La Mancha por extensión.
El olivar supera las 86.000 hectáreas
El segundo gran cultivo leñoso por superficie de regadío es el olivar, con 86.255 hectáreas, de las 473.630 hectáreas totales estimadas en la región.
La comparación con el viñedo refleja, sin embargo, dos modelos diferentes. Mientras en el viñedo el regadío representa ya algo más de la mitad de la superficie, en el olivar continúa predominando ampliamente el secano.
Almendro y pistacho suman casi 70.000 hectáreas regadas
La importancia del regadío también se hace visible en dos cultivos que han ganado protagonismo en el campo castellanomanchego.
El almendro alcanza las 39.561 hectáreas de regadío, sobre una superficie total de cultivo de 158.760 hectáreas.
Más llamativo resulta proporcionalmente el caso del pistacho. De las 69.441 hectáreas contabilizadas en Castilla-La Mancha, 29.685 hectáreas están en regadío, lo que supone más de cuatro de cada diez hectáreas.
Las hortalizas, prácticamente ligadas al agua
Es en las hortalizas donde los datos reflejan con mayor claridad la dependencia del regadío. La Encuesta sobre Superficies estima 54.434 hectáreas de hortalizas en regadío, frente a apenas 3.571 hectáreas en secano.
Uno de los ejemplos más evidentes es el ajo. Castilla-La Mancha contabiliza 20.042 hectáreas de este cultivo, de las que 19.167 son de regadío. Esto supone alrededor del 96% de su superficie.
La situación es todavía más acusada en otros productos. Las 4.614 hectáreas de sandía contabilizadas por la encuesta son de regadío, mientras que el melón suma 8.431 hectáreas regadas de un total de 8.453.
La cebolla alcanza 7.666 hectáreas de regadío, sobre unas 7.667 hectáreas totales.
También destacan las cerca de 2.992 hectáreas de brócoli, las 2.370 de lechuga y las 3.597 hectáreas de guisante verde en regadío.
El maíz contrasta con los cereales de invierno
Los cereales presentan una fotografía muy diferente. De los cerca de 1,283 millones de hectáreas de cereales para grano, solo unas 89.064 aparecen como regadío.
La cebada de dos carreras, pese a ser uno de los cultivos más extensos de Castilla-La Mancha, suma 39.357 hectáreas regadas sobre más de 716.000 hectáreas totales.
El trigo blando y semiduro cuenta con otras 25.735 hectáreas de regadío, frente a una superficie total cercana a las 280.000 hectáreas.
El caso del maíz es completamente distinto: de las 15.873 hectáreas contabilizadas en Castilla-La Mancha, 15.820 son de regadío. Prácticamente el 100% de la superficie regional de este cereal depende, por tanto, del aporte de agua.
15.000 hectáreas de barbecho de regadío
La estadística también identifica 15.031 hectáreas de barbecho de regadío, frente a las más de 780.000 hectáreas de barbecho en secano.
Otros grupos de cultivos presentan igualmente superficies relevantes bajo riego. Las forrajeras alcanzan las 15.832 hectáreas de regadío, mientras las leguminosas para grano suman 9.658 hectáreas y los cultivos industriales rozan las 15.000.
Entre estos últimos, el girasol tiene únicamente 1.305 hectáreas de regadío de las casi 138.700 hectáreas totales, lo que confirma su carácter mayoritariamente de secano.
