Inspección de Trabajo ha requerido al Hospital Universitario de Toledo la adopción urgente de medidas preventivas y la corrección de deficiencias que afectan a 63 servicios entre los que se incluyen los laboratorios donde se produjeron intoxicaciones, según ha informado el sindicato CCOO.
La organización sindical ha detallado este viernes en una nota de prensa que la actuación inspectora tiene su origen en una denuncia presentada por el delegado de prevención de CCOO, ante la falta de respuesta a las reclamaciones realizadas mediante escritos oficiales y en el seno de los Comités de Seguridad y Salud.
Deben adoptar medidas en 15 días para las situaciones más urgentes
El sindicato ha señalado que, tras la denuncia, Inspección de Trabajo ha requerido a la Gerencia del Hospital de Toledo la adopción de las medidas más urgentes en un plazo de 15 días, relacionadas con situaciones de especial gravedad, mientras que para el resto se ha establecido un plazo de dos meses.
Situaciones que se deben corregir
Algunas de las situaciones a corregir son los riesgos en las cabinas de seguridad biológica; estrés térmico en la cámara frigorífica de bioquímica que requiere del uso de ropa de protección; almacenamiento de productos que no reúne las condiciones de ventilación aplicables; o falta de espacio en urgencias de psiquiatría donde se insta a realizar las exploraciones en un lugar donde no haya instrumentos que puedan emplearse para hacer daño.
Asimismo, en la sección de los laboratorios, durante una comparecencia con representantes de la Gerencia y de la Inspección, el delegado de prevención puso de manifiesto que varias trabajadoras presentaban valores de ácido fórmico en orina superiores a los límites de referencia.
Al sindicato le ha parecido «especialmente preocupante» la situación de estos laboratorios porque, después de las intoxicaciones sufridas por varios trabajadores, ha afirmado que «siguen pendientes actuaciones fundamentales para garantizar plenamente la seguridad y la salud del personal».
CCOO ha aseverado que «la salud de los trabajadores no puede depender de años de reclamaciones, denuncias o requerimientos de la Inspección de Trabajo para que se adopten las medidas preventivas necesarias», aunque ha admitido que tras los cambios en la dirección de gestión «se aprecia una actitud diferente con una mayor disposición a buscar soluciones».
