Emilio Montes, conocido popularmente como ‘el cura de Valdepeñas’, pondrá este domingo fin a una etapa de seis años retransmitiendo sus misas por YouTube, una ventana que nació en plena pandemia y que terminó convirtiendo sus homilías, para bien o para mal, en un fenómeno habitual de las redes sociales y los programas de televisión.
El párroco de la iglesia del Santísimo Cristo de la Misericordia ha anunciado que la celebración del próximo domingo 13 de septiembre será la última que podrá seguirse a través de Internet. La decisión, según explicó a sus feligreses, ha sido adoptada por el Consejo de Gobierno de la parroquia y cuenta también con su respaldo personal.
«También lo he decidido porque estoy cansado. Llevamos seis años y estoy un poco cansado», confesó Montes, aunque detrás del cierre existe también una razón pastoral: el sacerdote considera que algunos fieles han convertido la retransmisión en una alternativa cómoda a acudir presencialmente a misa.
«La obligación es venir a misa», señaló, recordando que seguir la eucaristía por Internet está destinado especialmente a enfermos y personas impedidas. «Algo que era bueno en su día, creemos que se puede convertir en algo que puede ofender a Dios», justificó.
El canal de la parroquia comenzó su actividad en junio de 2020 y ronda actualmente los 2.000 suscriptores, después de convertirse durante estos años en el principal escaparate de uno de los sacerdotes más mediáticos de Castilla-La Mancha.
Precisamente YouTube ha sido el altavoz que ha llevado numerosos sermones de Montes mucho más allá de Valdepeñas. Su salto a la fama nacional comenzó en 2020, cuando se hizo viral una reprimenda a algunos feligreses por las escasas aportaciones económicas que realizaban a la parroquia.
Desde entonces sus intervenciones han generado titulares por asuntos muy distintos. En 2025 recibió una gran repercusión por denunciar la explotación de trabajadores temporeros y reclamar salarios justos, viviendas dignas y altas en la Seguridad Social.
También ha protagonizado controversias, como la ocurrida este verano cuando pidió a una madre que saliera a otra zona del templo porque su bebé lloraba durante la homilía.
Ahora, paradójicamente, el mismo instrumento que convirtió al cura de Valdepeñas en un personaje viral desaparecerá de sus misas dominicales. Desde este domingo, quien quiera escuchar sus sermones tendrá que volver a hacerlo, salvo impedimento, desde los bancos de la iglesia.
