La Fiscalía General del Estado ha alertado de un aumento del 57,9 % de las víctimas de trata con fines de explotación sexual y laboral, lo que atribuye, «en buena parte», a la capacidad de las redes criminales de captar «con más facilidad» a un número mayor de víctimas utilizando las tecnologías de la comunicación.
1.246 víctimas en 2025
En su memoria anual, relativa a 2025, el ministerio público indica que la cifra global de potenciales víctimas asciende a 1.246 (en 2024 se detectaron 789), de las cuales 875 han sido identificadas formalmente y otras 371 son víctimas en grave riesgo (personas no identificadas formalmente como de trata, pero en situaciones que indican una posibilidad alta de que lo sean).
Se han detectado 442 víctimas de trata sexual, frente a las 416 de 2024, y otras 362 en grave riesgo. También se han localizado 384 víctimas de trata laboral (un 54,84 % más que un año antes).
Otras 23 víctimas fueron halladas en situaciones de trata mixta para explotación o servidumbre laboral y sexual, 27 para actividades delictivas, 3 para actividades delictivas y explotación laboral, 1 de trata mixta para actividades delictivas y mendicidad y 4 para matrimonios forzados (todas ellas mujeres menores de edad).
La Fiscalía alerta de que este fenómeno criminal aumenta debido al uso de las redes sociales e internet como herramienta para captar, controlar y explotar víctimas. «Es muy habitual» la captación mixta, en la que se combina la relación personal con la víctima, por razón familiar, de amistad o de otro tipo, con el uso de las redes sociales o plataformas digitales.
Además, añade la memoria, Internet se emplea frecuentemente para el anuncio de los servicios de las mujeres mediante imágenes de contenido sexual cuya difusión puede ser utilizada igualmente como amenaza para presionarlas.
Colombianas y venezolanas, principales víctimas
En cuanto a las nacionalidades de las víctimas de explotación sexual, el ministerio publico revela que la preponderancia de mujeres nigerianas y rumanas hace unos años, «que siguen presentes», ha dado paso a una «apabullante mayoría» de latinoamericanas, principalmente colombianas y venezolanas, que suponen el 54,5 %.
El nuevo perfil de las víctimas, que han podido ejercer la prostitución anteriormente en sus países de origen, y/o ser conocedoras de que la actividad que van a desarrollar es esa, pero engañadas en cuanto a las condiciones «de abuso, coacción y explotación», supone un «obstáculo» tanto para identificarlas como víctimas como para perseguir el delito.
El ministerio público achaca este cambio de perfil a que los tratantes saben que traer a estas mujeres les facilita la impunidad: «es más probable» que las autoridades judiciales no den verosimilitud a sus denuncias y testimonios y no sean procesados, o que finalmente sean absueltos.
Asimismo, la Fiscalía indica que España, además de ser lugar de destino para la explotación de víctimas de trata, se utiliza como país de tránsito hacia otros lugares de Europa (Francia, Alemania, Países Bajos, Malta, etc.). Algunos tratantes permanecen asentados en nuestro país, desde donde controlan a distancia a las víctimas enviadas a otros estados, como una especie de centro de operaciones y de ‘call center’.
Aflora la explotación laboral en actividades agrarias
La dificultad para perseguir delitos de trata de seres humanos hace que los procedimientos abiertos sean escasos, aunque la Fiscalía constata un «ligero» incremento: en 2025 se abrieron 204 procedimientos judiciales, frente a 181 en 2024, y la Fiscalía incoó 165 diligencias de seguimiento frente a las 150 del año anterior.
La memoria destaca que aunque la trata con fines de explotación sexual sigue siendo la principal (el 73 %) y con víctimas mayoritariamente mujeres, están «aflorando» casos de trata laboral, que ya constituyen el 13,9 % de los supuestos y en el que los hombres son las principales víctimas.
Una explotación laboral detectada particularmente en granjas agrícolas y pecuarias y en el servicio doméstico, además de en hostelería y restauración, limpieza, construcción y talleres y salones de masajes y estética, entre otros.
