martes, 22 de septiembre de 2026
Pastrana Foto: Turismo Pastrana
Pastrana Foto: Turismo Pastrana
En la Alcarria - 22/09/2026 07:48 | Actualizado a 22/09/2026 08:07 - Guadalajara

A una hora de Guadalajara capital llegamos a Pastrana, uno de los de los pueblos más bonitos de España. Ese reconocimiento hace honor a su intensa historia, a su encanto rural y al monumental patrimonio que conserva. Perderse por sus estrechas y empedradas calles es una bocanada de sosiego. La visita hace volar la imaginación descubriendo leyendas e historias de ilustres personajes que forman parte del devenir de esta villa como la Princesa de Éboli, Santa Teresa de Jesús o Camilo José Cela.

Princesa de Éboli

Precisamente la Princesa de Éboli, con su parche en el ojo es uno de los personajes más importantes de este municipio con su encierro en el Palacio Ducal. Precisamente este Palacio fue construido por su abuela Ana de la Cerda en 1542.


Ana Mendoza de la Cerda, nieta de Ana de la Cerda, princesa de Éboli, casada con Ruy Gómez de Silva, secretario de Felipe II, obtiene con su marido los títulos de duques de Pastrana y príncipes de Éboli, la villa iniciará su esplendor, que llegará hasta el siglo XVIII. Los duques fundarán la Colegiata y ayudarán a Teresa de Jesús a crear dos conventos de carmelitas descalzos en la ciudad, en 1569.

Palacio Ducal Foto: Turismo Castilla-La Mancha

Palacio Ducal Foto: Turismo Castilla-La Mancha

En 1573 muere el duque Ruy Gómez. Su viuda, la princesa de Éboli decide caprichosamente ser monja en la Concepción. Los escándalos llegarán al convento, impulsando a Teresa de Jesús a irse con sus monjas de la población. Pero la princesa de Éboli tendría sus escarceos amorosos en la Corte, con Antonio Pérez, secretario de Felipe II.

La Colegiata de Pastrana, o Colegiata de la Asunción, tiene sus orígenes en una primitiva iglesia románica (siglo XIII), construida por caballeros calatravos. Fue reformada en los siglos XVI y XVII. En el muro norte se realizó una nueva portada, actual acceso, de tradición gótica.

El Palacio Ducal de Pastrana, de estilo renacentista, es de planta cuadrada, con torres en las esquinas y patio central. Tiene un jardín escalonado en la parte trasera. La fachada es de sillería. Destaca por su carácter italianizante, con la leyenda “De Mendoza y de La Cerda”. En el interior se conservan artesonados platerescos, de Covarrubias. Los zócalos son de azulejería toledana, estilo mudéjar.

En 1581 la princesa de Éboli fue encerrada en su palacio ducal por orden de Felipe II, donde murió en 1592 atendida por su hija menor, Ana de Silva.Es muy conocido el balcón palaciego enrejado que da a la Plaza de la Hora, donde se asomaba la princesa (tras la fuga de Antonio Pérez al Reino de Aragón, Felipe II ordenó poner rejas en las ventanas del edificio ducal).

Ventana Palacio Ducal Foto: Turismo Castilla-La Mancha

Ventana Palacio Ducal Foto: Turismo Castilla-La Mancha

Pastrana

Ubicado en la vega del río Arlés, entre los valles de los ríos Tajo y Tajuña, Pastrana se levanta en un bello entorno natural. Es un coqueto y bello pueblo medieval y renacentista, cargado de historia y lleno de rincones mágicos en los que disfrutar de una experiencia única. La Villa Ducal de Pastrana encierra un rico patrimonio que le ha valido el título de Conjunto Histórico Artístico.

La plaza de la Hora es el centro neurálgico y en el que bien podemos comenzar el paseo por esta encantadora villa. Aquí se levanta, imponente, el Palacio Ducal, de estilo renacentista y con abundancia de elementos manieristas. Fue mandado construir por Ana de la Cerda en 1542 a Alonso de Covarrubias, el gran arquitecto del momento. En la torre derecha de la fachada –según se mira de frente– se abre un balcón enrejado, allí se asomaba la princesa de Éboli, que estuvo retenida y prisionera en esa torre por orden de Felipe II entre 1581 y 1592. La visita del Palacio es una auténtica aventura que nos sumerge en el Renacimiento, entre salas y rincones que guardan secretos de una historia intensa, con elementos maravillosos como los artesonados de estilo plateresco o los zócalos de azulejería toledana de estilo mudéjar.

En el recorrido por el urbanismo que se quiebra y empina a cada paso descubrimos bellos rincones, callejuelas, murallas, puertas, palacios, casas nobiliarias… Llaman nuestra atención el Colegio de San Buenaventura, el Palacio Viejo, el Palacio de los Burgos, la Casa de la Inquisición, la Casa del Caballero Calatravo, la Antigua Sinagoga, la Casa de Moratín, la del Consejo o la del Deán, la Plaza de Toros, la Fuente de los Cuatro Caños, el Arco de San Francisco… La lista es interminable. Obligada es la visita a la Colegiata, con su iglesia del siglo XIV, que alberga una espectacular colección de tapices flamencos en su Museo Parroquial.

El ambiente de espiritualidad también se respira en la villa, sobre todo al acercarnos a los espacios conventuales por donde hace casi 500 años se paseaba Teresa de Jesús. La Santa abulense fundó el Convento de San José y el Convento del Carmen donde estuvo san Juan de la Cruz como maestro de novicios; en este último abre sus puertas el Museo del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa, y en la huerta se conserva la vieja ermita de San Pedro. Por su parte, el Convento de San Francisco acoge hoy un establecimiento hostelero.

Tras el paseo, al caer la tarde, podemos acercarnos a los miradores del Calvario o al del Sagrado Corazón de Jesús, desde los que se tienen unas impresionantes vistas de todo el caserío.

Viaje de la Alcarria

Pastrana también tiene importancia en el Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela:

«A la mañana siguiente, cuando el viajero se asomó a la plaza de la Hora, y entró, de verdad y para su uso, en Pastrana, la primera sensación que tuvo fue la de encontrarse en una ciudad medieval, en una gran ciudad medieval…». Las palabras de Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura, nos trasladan a 1948 cuando el escritor recorrió estas tierras plasmando esa experiencia en su Viaje a la Alcarria. Pastrana es la penúltima parada de ese viaje y el libro nos ofrece una pequeña guía de lo que vio y vivió el genial narrador.

Otros eventos

El Festival Ducal –Fiesta de Interés Turístico Provincial– es una cita popular, diversa, atractiva para grandes y pequeños que ofrece actividades culturales en espacios emblemáticos y ambientadas en el Siglo de Oro, momento histórico de mayor esplendor de Pastrana. Teatro, títeres, conciertos, mercado renacentista, conferencias y jornadas gastronómicas se desarrollan durante unas jornadas en las que destacan, por su colorido y espectacularidad, las recreaciones históricas y el desfile de trajes renacentistas y barrocos: reyes, príncipes, nobles, clérigos, soldados, músicos y plebeyos toman las calles y plazas junto a personajes históricos como la princesa de Éboli, el rey Felipe II, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y otros muchos personajes que han escrito la historia de la villa.

Feria Apícola Internacional

Siempre en la segunda semana del mes de marzo se celebra la Feria Apícola de Pastrana. El lugar: la Plaza de la Hora y el Palacio Ducal.

Es una de las ferias más antiguas de España dedicada a la miel, a sus productoras las abejas, a sus derivados y a la maquinaria necesaria para su extracción. Siendo una feria internacional reúne a expositores que vienen desde Europa hasta Iberoamérica siendo foro de comunicación y reunión para todos los profesionales y amantes de la apicultura.

Se organizan actividades como conferencias, ponencias sobre investigaciones y últimos avances, la venta de todos los productos apícolas imaginables; miel de diferentes tipos y regiones, polen, jalea real, propóleos, cera y la tendencia actual  de productos de cosmética y dietética.

Alrededores

No conviene abandonar Pastrana sin acercarse –a poco menos de 15 minutos en coche– al Parque Arqueológico de Recópolis. A orillas de las aguas del río Tajo, en las vegas que se desparraman desde las faldas de la sierra de Altomira, retrocedemos más de 1.500 años para visitar lo que fue una moderna ciudad visigoda y otra andalusí. Descubrimos los secretos de las tres culturas que aquí dejaron su huella: visigodos, andalusíes y cristianos. Rodeado de una gran muralla con torres y varias puertas de entrada, cuenta incluso con un acueducto, el único conocido de la época visigoda.

Podemos pasear por lo que fue la calle comercial que desemboca en un conjunto monumental administrativo y religioso donde se levantaba un palacio y la iglesia palatina. Aguas arriba nos espera otra sorpresa en forma de ciudad andalusí. Se trata de Zorita, fundada en los primeros años del siglo IX y en cuya construcción se emplearon materiales de la cercana y vieja Recópolis. En lo alto se encuentran las ruinas del Castillo de Zorita que se convirtió en una gran fortaleza calatrava con una iglesia románica en su interior.

 

 

 

Ernesto Morán
Ernesto Morán

Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral en la Universidad Francisco de Vitoria y Universidad Complutense en 2002. Comencé en el mundo del deporte junto a grandes redactores deportivos como Gaspar Rosety y Ángel González Ucelay en Somosradio y Radio Intercontinental. Desde 2007 dejé mi Madrid natal para ser un guadalajareño más, primero en la Cadena Cope y Popular TV, realizando cobertura de informativos, magacine y deportes y llegando a participar en el Tiempo de Juego con Paco González y Pepe Domingo Castaño para narrar al Deportivo Guadalajara en su sueño de Segunda División. Desde 2016 me embarqué en el programa Ancha es Castilla-La Mancha de Castilla-La Mancha Media para recorrerme Guadalajara y contar historias de esta maravillosa provincia. Entremedias he participado en diferentes medios como Guadalajara 2000, Guadanews, he presentado eventos, he llevado la comunicación de entidades y ayuntamientos como el de Yunquera de Henares. Por tanto he estado en prensa, radio y televisión, y si algo pasa en Guadalajara o en su provincia os lo cuento aquí en Enclm desde hace unos meses.

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