miércoles, 21 de octubre de 2026
Foto: Rebeca Arango.
Foto: Rebeca Arango.
Del regalo publicitario a la impresión en gran formato en Toledo - 21/10/2026 09:35 | Actualizado a 21/10/2026 09:40 - Toledo

En 2006, Antonio Pérez decidió dejar su puesto de trabajo en el Hotel Beatriz de Toledo para montar una empresa con una línea de negocio clara, el regalo publicitario. En ese momento todo le “parecía bien” y fue “adelante con ello”. Lo que no sabía es que 20 años después aquella pequeña semilla acabaría siendo una línea de negocio creciente entrando en las impresiones de pequeño y gran formato para congresos y eventos y promociones publicitarias.

Todo empieza en una pequeña oficina de Cobisa, que era el lugar más cercano al domicilio familiar. Antonio era el encargado de captar clientes, lo “más duro y poco agradecido”, en sus propias palabras. Pero acertó. Los clientes llegaban y la oficina funcionaba con el regalo publicitario. Hasta que un día uno de los clientes les pidió una impresión a gran formato. Pasaron página. Había nacido Prodicom.


El secreto de Prodicom: “Montar buenos pilares”

En ese momento, desconocían los secretos de la impresión en gran formato, pero no lo dudaron. Buscaron un taller, un proveedor, y entregaron el pedido en tiempo y forma, a satisfacción del cliente. No se quedaron ahí. Aquel pedido “nos trajo más y cuando nos quisimos dar cuenta teníamos dos líneas de negocio”. Todavía el regalo publicitario era el plato fuerte del negocio en épocas como la campaña de Navidad: “Era un grueso muy importante”. Hoy prácticamente no existe. Esa evolución constante y adaptación a los cambios del mercado, de los gustos del cliente, de los procesos de producción y de la tecnología han modelado la historia y la personalidad de Prodicom.

No han parado de crecer en pedidos. Se les ve por todas partes. Su cartera de clientes se diversifica, son perfiles de empresas y profesionales muy diferentes con una necesidad común, que ellos solventan como una empresa de servicios ágil que ofrece un trato director y personalizado, que es muy valorado por quienes les conocen y les contratan.

Solo cinco trabajadores sostienen el día a día de Prodicom: Ana Belén García, en diseño; Alberto González, en transporte; Javier Vaquerizo en el área comercial; Gema Torres, en administración y copropietaria con Antonio Pérez, que se responsabiliza de la gestión integran del negocio. Todo lo demás es subcontrata.

Actualmente están muy asentados en el sector, trabajan en España y Castilla-La Mancha, pero también exportan productos para eventos en diversos países europeos.

¿Cuál es el secreto de Prodicom?, preguntamos a Antonio Pérez. No hay ninguno, confiesa: “Solo montar buenos pilares, una buena base de proveedores». No por el hecho de no producir directamente ellos están fuera del mercado. Al contrario, están dentro por la buena base de proveedores, lo que les permite tener “precios competitivos y dejar un margen de beneficio”.

Sobreviviendo al Covid: “Aquí tiramos todos para adelante”

Desde que Antonio se hizo cargo de la empresa, tenía clara una premisa: “En Prodicom no hay trabajadores, somos compañeros y amigos”. Tienen libertad para decir “hoy no trabajo, hoy me voy al médico, hoy me voy tres días…”. Asegura que nunca se ha metido, porque sabe que cuándo tienen un trabajo que realizar están al pie del cañón.

Cuando llegó el confinamiento durante la pandemia de Covid todos los trabajadores de Prodicom le dejaron claro: “Aquí tiramos todos para adelante. Si hay que parar, se para. Si no hay que cobrar, no se cobra. Si sale un trabajo, se trabaja”. Fue un gran impulso para afrontar los seis meses de parón en los que se vieron inmersos cuando se suspendio la vida social y los eventos públicos.

¿Podrían haber ampliado el negocio?

Sí, pero ampliar el negocio me hubiera supuesto tener menos tiempo libre con mi familia”.

¿El momento más duro?

La crisis del 2008, aunque al sector llegó en el 2010.

En Prodicom trabajaban los tres hermanos y en esa etapa se comenzó a ganar menos. A partir de 2014 los hermanos decidieron apartarse y él se quedó al frente de la empresa.

Antonio define su empresa como atípica, su página web ofrece catálogos para que los clientes puedan verlos, mientras que él prefiere el “contacto con las personas”. Reconoce que el avance tecnológico que ha habido estos 20 años es “genial”, pero… “Con la llegada de la IA todo el mundo se “cree diseñador”. Cuando un cliente llega con una imagen generada por IA y pide una lona de 10 metros es “imposible reproducirla, como mucho en una tarjeta de visita”. Afirma que la IA está muy bien para darte ideas, alguna solución, pero a la “hora de reproducirlo físicamente, todavía no sirve”

Lo más gratificante, las felicitaciones de los clientes

Cuando le preguntamos sobre el futuro, bromea diciendo que lo ve “jubilado y si pudiera jubilarme después de esta entrevista, me jubilo”. Prefiere no pensar en el futuro porque “es un sector que no tiene estabilidad, ya no económica ni de facturación, sino una estabilidad de ritmo de vida”, pero después de estos 20 años han “conseguido una buena estabilidad”, que es “tener tiempo”.

Siempre hay “micromomentos malos… el estrés, las prisas…”. Pero también hay muchos momentos gratificantes. Como, “recibir correos de los clientes, un buen comentario, la felicitación después de un congreso”. Después de estos años tienen “grandes clientes que llevan muchos años con nosotros, tanto para promociones publicitarias como para los congresos, y eso es muy gratificante”.

Antes de terminar la entrevista, Antonio deja claro que Prodicom no es Antonio Pérez Márquez “Prodicom es Javier, es Ana, es Gema, es Alberto, somos cinco y los cinco iguales. Y esa filosofía es la que nos hace tirar para adelante, porque igual que nos tratamos entre nosotros, tratamos al cliente”.

Enclm

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