La iglesia de San Sebastián de Toledo ha acogido la última de las conversaciones organizadas dentro de la exposición “Trastos textiles. El eco de la promesa”, titulada Vestir la Historia, una ocasión para descubrir como los vestidos de novia que conservamos, y de los que se puede ver una pequeña muestra en esta Iglesia, pueden hablarnos de otras épocas, de sus costumbres y de las personas que los llevaron.
Así Laura Ballarín, investigadora en Historia del Arte de la UNED, presentó a Asunción Bastida, la gran pionera de la alta costura española y y lo hizo de la mano de uno de los vestidos expuestos, propiedad de una familia toledana. Una historia unida también a la familia de la propia Bellerín que descubrió parte de su pasado familiar escondido en unas cajas de su tía Vicky Ballarín. Precisamente en unos días Barcelona cogerá una gran exposición para reivindicar la figura y el legado de Asunción Bastida.
En contraste con ese vestido de 1954 de alta costura, se exhibió un vestido de novia de Navalcán. Rodrigo Onrubia, historiador y arqueólogo, se adentró en la historia de un atuendo único en el mundo y cuyos bordados tienen la calificación de Bien de Interés Cultural. Además del vestido que ya está expuesto en la muestra, hubo ocasión de ver en directo una demostración de cómo se viste y se peina a una novia navalqueña, un proceso en el que se tardan aproximadamente tres horas y que dio como resultado final una exhibición que disfrutan todos los asistentes.
El acto contó con la presencia de Soledad Sanchez Chiquito y de la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Toledo, Ana Pérez.
Texto: Ana Isabel Jiménez