Fentanilo y morfina, además de marihuana y cocaína. Son algunas de las sustancias con las que presuntamente se traficaba en tres puntos de venta de droga de Puertollano que han sido desmantelados por la Policía Nacional en una operación que se ha saldado con cuatro personas detenidas, entre ellas una menor de edad, y el ingreso en prisión de dos de los arrestados.
La investigación ha permitido descubrir que, además de las sustancias estupefacientes habituales, en uno de los domicilios investigados se comercializaban numerosos medicamentos sujetos a prescripción médica, principalmente morfina y fentanilo, que han sido intervenidos por los agentes.
Según ha informado este martes la Policía Nacional, las operaciones, denominadas ‘Escondite’ y ‘Lupi’, han permitido desarticular tres puntos de distribución de drogas repartidos por el casco urbano de Puertollano, donde los investigadores habían constatado una importante afluencia diaria de compradores.
La actuación policial también se ha saldado con la intervención de más de 6,5 kilogramos de marihuana, 895 euros en efectivo, armas, machetes, munición y básculas de precisión.
La investigación comenzó después de que los agentes recibieran información sobre la existencia de dos viviendas utilizadas para distribuir sustancias estupefacientes. Las pesquisas condujeron posteriormente hasta un tercer inmueble situado en el barrio de las Mercedes, donde se descubrió otra plantación de marihuana y el tráfico de medicamentos como fentanilo y morfina.
En este último registro, los policías encontraron 1.672,87 gramos de marihuana ya procesada y envasada para su venta, junto con los medicamentos, machetes, básculas de precisión y 16 cartuchos de escopeta.
Huye por los tejados y acaba escondido en un mueble
Uno de los episodios más llamativos de la operación se produjo durante la detención del principal investigado, un hombre de 29 años sobre el que pesaban cuatro requisitorias judiciales, dos de ellas de detención e ingreso en prisión y otras dos de detención y presentación.
El sospechoso había adoptado numerosas precauciones para evitar ser localizado por los agentes. Cambiaba habitualmente de domicilio y procuraba desplazarse por lugares de difícil acceso para los vehículos policiales.
Según la investigación, cultivaba marihuana en su vivienda, donde también almacenaba cocaína, y esperaba a comprobar que no había presencia policial antes de trasladar las sustancias hasta una calle cercana.
Allí le esperaba su suegra, también detenida, que se encargaba de abrir el punto de venta y distribuir la droga entre los compradores.
Cuando los agentes desplegaron el dispositivo para registrar las viviendas, el principal investigado aprovechó las dificultades de acceso a los inmuebles para escapar trepando hasta el tejado de su casa.
Desde allí avanzó por las cubiertas hasta introducirse en una vivienda colindante, aunque sus movimientos estaban siendo vigilados por los drones de la Policía Nacional.
Gracias a las imágenes aéreas, los agentes pudieron localizar el inmueble en el que se había refugiado y finalmente lo encontraron escondido en el interior de un mueble del salón.
En los dos primeros registros se intervinieron 3.995 gramos de cogollos y plantas de marihuana en fase de secado, 895 euros en dinero fraccionado, un arma larga con mira telescópica y munición de aire comprimido, además de un arma corta preparada para disparar y su correspondiente munición.
Las operaciones han concluido con la detención de dos hombres y dos mujeres, una de ellas menor de edad, todos ellos con antecedentes policiales, según ha informado la Policía Nacional.
Entre los delitos que figuran en sus antecedentes se encuentran tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal, robos con violencia, lesiones, allanamiento de morada y malos tratos en el ámbito familiar.
Los cuatro detenidos han sido puestos a disposición judicial y dos de ellos han ingresado en prisión.