El viceconsejero de Política Agraria Común y Política Agroambiental, José Manuel Martin Aparicio, junto al delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en Albacete, Ramón Sáez, visitaban recientemente las infraestructuras de transformación y modernización de regadío desarrolladas por la SAT Cancarix y la SAT Regadíos Sur de Hellín, dos proyectos que se han convertido en ejemplo de innovación tecnológica, sostenibilidad y generación de empleo en el medio rural.
Ayudas para regadíos
La visita servía para avanzar nuevas líneas de apoyo al sector. El Gobierno de Castilla-La Mancha pondrá en marcha este mismo año una nueva convocatoria de ayudas para la modernización y transformación de regadíos, dotada con 18 millones de euros.
Esta nueva línea se suma a la convocatoria de 2023, que movilizó 34,5 millones de euros para financiar 68 proyectos en toda la región, de los cuales 55 se localizaron en la provincia de Albacete, confirmando el peso estratégico de este territorio en la política hídrica regional.
Ambas Sociedades Agrarias de Transformación han ejecutado inversiones por valor de 4.825.114 euros, de los que 2.207.663 euros han sido financiados a través de las líneas de ayuda impulsadas por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural para la modernización y transformación de regadíos.
Estas actuaciones han permitido consolidar una superficie regable de 1.355 hectáreas, dedicada principalmente a cultivos de alto valor añadido, con un reparto que refleja la diversificación productiva de la zona: un 47 por ciento corresponde a almendro, un 18 por ciento a frutales, un 15, a hortalizas, un 12, a parrales de uva, un 5 por ciento, a olivar y un 3 por ciento, a viñedo de vinificación.
Un modelo basado en tecnología, sostenibilidad y empleo
Uno de los elementos más innovadores del proyecto es la utilización de aguas regeneradas procedentes de la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Hellín, un sistema pionero que refuerza la economía circular, reduce la presión sobre los acuíferos y garantiza estabilidad hídrica incluso en periodos de sequía.
A ello se suma la implantación de sistemas avanzados de digitalización y control que sitúan estas comunidades de regantes en la vanguardia de la eficiencia hídrica y energética.
El impacto social de estas inversiones también es especialmente relevante: las explotaciones vinculadas a estas SAT generan empleo directo para 1.100 personas, consolidando el papel de los llamados “regadíos sociales” como herramienta clave para fijar población, combatir la despoblación y dinamizar la economía rural.
Más inversión y planificación hasta 2030
Además, estas actuaciones se enmarcan en el Plan Director regional de Nuevos Regadíos 2022-2030 ‘Regadío CLM 3.0’, una hoja de ruta que contempla 18 nuevos proyectos y cerca de 25.000 hectáreas en toda Castilla-La Mancha, con el objetivo de reforzar la competitividad agroalimentaria, la resiliencia climática y el desarrollo sostenible del medio rural.
