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lunes, 5 de enero de 2026
La rave de Albacete.
La rave de Albacete.
La lluvia puede complicar la salida del evento - 04/01/2026 18:40 | Actualizado a 04/01/2026 20:00 - Albacete

Ni la lluvia ni la previsión de climatología adversa puede con la «Big Fucking Party», también conocida ya por todos como la «rave de Albacete«, la macrofiesta que comenzó el 31 de diciembre y que, cinco días después, sigue en marcha, incluso llevando gente nueva, aunque muchos otros ya se han marchado ante la previsión de lluvia y las bajas temperaturas.

De hecho, este sábado muchos de los asistentes se marcharon porque comenzó a llover. Es una de las preocupaciones que expresó ayer el alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, pero lo cierto es que antes del Día de Reyes probablemente la fiesta no termine.


Una rave que se intentó impedir por parte de la Guardia Civil, pero que finalmente ha reunido a miles de personas en el entorno del pantano del Cenajo, en el municipio de Férez, donde gente y colectivos de toda Europa se ha reunido para celebrar el año nuevo, no sin complicaciones.

«Tuve que hacer una etapa del Camino de Santiago»

Como nos explica Álex, residente de Guadalajara, que tuvo dificultades para llegar, tuvo que dejar su vehículo muy lejos e ir andando. «Tuve que andar como una etapa del Camino de Santiago para llegar», comenta. «Mi furgoneta se quedó atascada a más de 12 kilómetros de la rave, en una zona embarrada junto a un huerto, y tuve que ir andando», relata este joven que ha podido sacar su furgoneta gracias a la ayuda de un vecino que la ha remolcado con un tractor.

Dificultades, como las que también tuvo Lidia, otra guadalajareña en la rave, quien tras varias horas intentando acceder, puesto que la Guardia Civil cortaba el paso,  «hasta que nos acogieron unos de Murcia que luego nos llevaron por caminos que se sabían ellos».

Durante los primeros días, colas interminables para entrar hicieron que los asistentes tardaran horas y horas en poder acceder hasta el lugar donde los más de 10 escenarios han estado poniendo música ininterrumpidamente.

Y es que la Guardia Civil, que ha desplegado en la zona más de 300 agentes, ha estado velando por la seguridad e impidiendo que muchos vehículos pudiesen pasar.

De hecho se intentó impedir la celebración de la fiesta no solo el mismo día 30, cuando se comenzó a montar, sino desde días anteriores. Requisaron varios camiones en Valencia y Madrid que iban a acudir a montar esta rave.

Una vez confirmada la ubicación del evento, puesto que esta solo se conoce en el último momento, cuando a los asistentes se les ha citado en un área de espacio cercana, los agentes también intentaron impedir la celebración de este evento que no cuenta con los permisos necesarios, pero la gran afluencia de personas hizo imposible la tarea y finalmente se desplegó esta «free party«.

Se produjeron algunos altercados en los controles que se realizaron en los municipios vecinos, en los que resultaron heridos algunos agentes.

«La experiencia ha sido mágica».

Lidia, que ha estado varios días en el evento, describe la rave como «una experiencia mágica». «Entrar por la noche, ver las luces, ver puestos de comida, ver puestos de gente vendiendo su arte, compartiendo su arte, y los demás colaborando en la autogestión, ver gente jugando y haciendo malabares con fuego, un montón de artistas, increíble», relata esta ravera.

Además, cuenta cómo es por dentro esta miniciudad que se forma: «por la mañana, caminar por las calles, que es una ciudad de vehículos, puestos, acampada, increíble ir por la mañana caminando por ahí. Huele al desayuno, hay gente compartiendo desayunos de sus países, tanto italianos como marroquíes, franceses, de todo, olía churros, olía a tostadas… luego por las noches vendían cenas típicas hamburguesas o tortellini, era brutal, una comunidad increíble, o sea, muy buen rollo».

Sobre el espíritu que mueve a este grupo de gente, Lidia añade que «todos van con la misma finalidad, que al final es sentirse libres, sin juicios ni prejuicios, ni problemas, cada uno a su rollo, disfrutando a su manera, entre 9 y 11 muros (escenarios) que había, cada uno con distinta música, con su base de techno con k, que es el de rave, pero la gente es libre, va donde quiere, baila como quiere, escucha la música que quiere, cada uno está a su bola, todo el mundo es amable, todo el mundo colabora, coopera, la gente recoge su mierda, que es un lema de las raves, no molestamos a nadie».

Y es que ella insiste en que «la gente deja todo limpio, es muy cívica, se cuidan unos a otros y es increíble ver a la gente disfrutando».

David Romero
David Romero

Periodista conquense. Redactor jefe de encastillalamancha.es. En este medio desde 2016. Escribo sobre política, medio ambiente, sucesos, economía…

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