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sábado, 24 de enero de 2026
Imagen aérea de Villar del Pozo, el pueblo con menos habitantes de Ciudad Real
Imagen aérea de Villar del Pozo, el pueblo con menos habitantes de Ciudad Real
Tan solo 45 habitantes censados - 24/01/2026 09:09 - Ciudad Real

Buscar piso en Ciudad Real se ha convertido, para muchos, en una carrera de fondo. Los precios han subido, la oferta no siempre acompaña y el día a día en la ciudad se ha vuelto más intenso de lo que algunos están dispuestos a asumir. En ese contexto, ha surgido una pregunta que hasta hace poco apenas se formulaba: ¿y si vivir a unos minutos, a un precio asequible, en una vivienda grande y lejos del ruido, fuera una mejor opción?

Esa reflexión ha llevado la mirada hacia Villar del Pozo, el municipio con menos población de la provincia. A menos de 20 minutos de la capital y con acceso directo por autovía, este pueblo del Campo de Calatrava reúne dos condiciones cada vez más valoradas: cercanía y calma. Con apenas medio centenar de habitantes en el último censo, siendo el municipio con menor población de toda la provincia, el Ayuntamiento ha decidido dar un paso al frente y activar suelo municipal para la construcción de viviendas, pensadas como segundas residencias pero con la vista puesta en atraer población estable.


Desde el Ayuntamiento, donde el equipo de Gobierno está formado únicamente por el alcalde y otro concejal, ambos no adscritos, se ha empezado a trabajar en cómo dar forma y ejecutar ese plan para que pueda ponerse en marcha. La intención pasa por definir los pasos administrativos y urbanísticos necesarios para desarrollar ese suelo municipal y hacerlo atractivo, con precios asequibles y condiciones claras, en un municipio con recursos limitados pero con la ventaja de una gestión directa y cercana. En Villar del Pozo saben que cada decisión cuenta y que atraer a nuevos vecinos, aunque sea poco a poco, puede marcar la diferencia entre mantener vivo el pueblo o seguir perdiendo población.

Una calle de Villar del Pozo

Una calle de Villar del Pozo

Villar del Pozo se ha movido siempre a otro ritmo. Las casas bajas, sus pocas calles y la vida en torno a ellas han dibujado un escenario en el que el tiempo parece ir más despacio. La inmensa mayoría de los vecinos son personas mayores y la agricultura ha marcado la actividad diaria, mientras muchos hijos y nietos han hecho del pueblo un lugar al que volver solo en vacaciones o en las fiestas. Cada llegada se nota y cada casa cerrada pesa.

Sin embargo, el contexto ha cambiado. El encarecimiento de la vivienda y el estrés urbano han hecho que algunos empiecen a valorar seriamente la idea de vivir fuera de la ciudad sin renunciar a ella. Villar del Pozo encaja en ese perfil: precios mucho más bajos, la posibilidad de acceder a una casa o un chalet frente al piso cada vez más reducido, tranquilidad y la opción de trabajar, estudiar o hacer vida en Ciudad Real sin asumir largos desplazamientos.

Mientras la capital sigue tensionándose por la vivienda, este pequeño municipio empieza a asomarse como una alternativa realista. Villar del Pozo no promete crecer rápido ni perder su identidad, pero sí ha lanzado un mensaje claro, y es que hay pueblos muy cerca que aún tienen sitio para quien quiera vivir de otra manera.

Conexión por fibra óptica

A ese atractivo se suma, además, un elemento esencial para el día a día actual. Desde este mismo mes de enero, Villar del Pozo dispone de fibra óptica, lo que ha permitido dotar al municipio de conexiones de alta velocidad equiparables a las de una gran ciudad. Un avance que elimina una de las principales barreras del medio rural y abre la puerta tanto al teletrabajo como a la implantación de pequeñas empresas y actividades profesionales que necesitan buena conectividad.

Con el aeropuerto literalmente pegado al pueblo

Muy cerca del casco urbano se encuentra además el aeropuerto de Ciudad Real, una infraestructura que ha arrastrado una trayectoria irregular y cargada de incertidumbre, pero que sigue presente como un elemento estratégico del entorno. Para los vecinos, sus pistas forman ya parte del paisaje, aunque durante años hayan simbolizado más promesas incumplidas que actividad real. Aun así, en el municipio no se descarta que, en algún momento, pueda convertirse en un polo de atracción industrial o logística, capaz de generar empleo y movimiento económico en la zona.

Esa posibilidad, todavía lejana pero latente, añade un argumento más a la ubicación de Villar del Pozo. Su proximidad inmediata al aeropuerto y la buena conexión por carretera sitúan al pueblo en una posición privilegiada si finalmente se consolidan proyectos empresariales vinculados a esta infraestructura.

Carlos Monteagudo
Carlos Monteagudo

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, con diez años de experiencia en el oficio. Defensor del periodismo de provincias, de las tradiciones y de la vida en los pueblos, con un firme compromiso en la lucha contra la despoblación. Manchego de corazón, apasionado de su gastronomía, su cultura y su idiosincrasia.

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