Se escucha antes de verla. El estruendo del agua retumba entre encinas y alcornoques y guía al visitante hasta uno de los espectáculos naturales más impactantes de la provincia de Ciudad Real. La Chorrera de Horcajo de los Montes, situada en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros, ha recuperado estos días toda su fuerza tras las últimas borrascas y ha transformado el arroyo en una poderosa caída de unos 15 metros que vuelve a rugir con intensidad casi desbordante.
Con un caudal próximo a máximos históricos, el salto de agua anega parte del entorno inmediato y envuelve el paraje en una bruma fina que se percibe incluso antes de alcanzar el mirador. El paisaje ofrece ahora una imagen espectacular y convierte la visita en una experiencia difícil de olvidar.
La Chorrera se encuentra en el término municipal de Horcajo de los Montes, en plena comarca de los Montes de Toledo, uno de los espacios naturales más valiosos del país. El entorno combina dehesas, monte mediterráneo y bosque húmedo, con alcornoques, quejigos y vegetación de ribera que prospera gracias a la humedad constante del arroyo.
En episodios de lluvias intensas como los actuales, el paraje adquiere una dimensión casi atlántica. La niebla fina que levanta el agua al chocar contra la base de la cascada crea un microclima particular, perceptible en la temperatura y en el olor a tierra mojada.
Cómo llegar y qué esperar de la ruta
La ruta hasta La Chorrera está considerada perfecta para hacer en familia por su corta distancia y escaso desnivel. Tiene una duración aproximada de dos horas y un recorrido lineal total de 2,5 kilómetros, ida y vuelta incluidas, con un desnivel de apenas 21 metros. No obstante, en épocas de gran caudal conviene caminar con calzado adecuado y prestar atención a posibles resbalones en zonas de roca.
El itinerario comienza en el IES Montes de Cabañeros de Horcajo de los Montes, donde un gran cartel de madera señala el inicio. Desde este punto, el visitante debe tomar la calle Ciudad Universitaria, continuar recto hasta la calle Linares y avanzar unos 350 metros hasta salir del núcleo urbano.
A partir de ahí, se recorren aproximadamente cuatro kilómetros entre piedra, cultivos y dehesas hasta llegar al arroyo. Este primer tramo puede realizarse también en coche, ya que existen aparcamientos y varios merenderos habilitados. Una vez en la zona del arroyo comienza el tramo estrictamente peatonal, donde ya no está permitido continuar en vehículo.
Desde el arroyo hasta la cascada restan dos kilómetros. El sendero se adentra en un bosque mediterráneo atravesado por pasarelas de madera en las que se camina en fila india. A lo largo del recorrido, carteles interpretativos explican la flora, la fauna y las singularidades geológicas del entorno, lo que convierte la excursión en una actividad didáctica además de recreativa.
La ruta culmina en un mirador de madera frente a la caída de agua. En estos días de máximo caudal, la imagen resulta especialmente impresionante. Quienes han contemplado la cascada en su plenitud coinciden en describir una sensación de asombro difícil de trasladar a una fotografía.
Con las borrascas que han dejado importantes precipitaciones en la zona, la Chorrera de Horcajo se consolidará como uno de los grandes reclamos naturales de lo que resta de invierno en la provincia. Un espectáculo efímero que depende del agua, pero que, cuando ruge, convierte a los Montes de Toledo en un escenario casi salvaje.
