El Hotel del Gran Prior, una gran construcción situada en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera cuyas obras nunca llegaron a finalizar, comenzará a ser demolido en los próximos días tras permanecer durante décadas abandonado como un esqueleto de hormigón visible en este espacio natural protegido.
Así lo ha autorizado la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, que ha impulsado una actuación con una inversión superior a 800.000 euros destinada a eliminar esta edificación inacabada, considerada una afección paisajística y un punto de riesgo para los visitantes del parque.
Antes de iniciar la demolición, los trabajos se han centrado en la retirada del amianto presente en el edificio, una fase previa que ha requerido la separación de los materiales contaminantes y su traslado a gestores autorizados para su tratamiento.
Una vez completada esta actuación, la intervención continuará con la entrada de maquinaria pesada para derribar la estructura y triturar los restos generados, con el objetivo de eliminar por completo el edificio.
La previsión es que la actuación esté finalizada antes del verano, previsiblemente durante el mes de mayo, ya que el proyecto se financia con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que deben certificarse antes del mes de junio.
Un proyecto turístico que nunca llegó a terminarse
El Hotel Gran Prior fue concebido hace décadas como un gran establecimiento turístico en el entorno de las Lagunas de Ruidera, pero el proyecto quedó paralizado antes de completarse y el edificio permaneció durante más de medio siglo como un esqueleto de hormigón visible desde distintos puntos del parque.
Con el paso del tiempo, la estructura abandonada se convirtió en una de las ruinas más conocidas del espacio natural, asociada al desarrollismo turístico de mediados del siglo XX y a proyectos urbanísticos que nunca llegaron a materializarse.
La eliminación de esta estructura permitirá recuperar la imagen natural del entorno y mejorar la integración paisajística de uno de los espacios protegidos más visitados de Castilla-La Mancha, formado por un sistema de quince lagunas conectadas por cascadas y barreras tobáceas a lo largo del valle del río Pinilla, en el rebosadero natural de la masa de agua subterránea del Campo de Montiel.
