El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, Julián Martínez Lizán, ha advertido de que un retroceso en el regadío y la vuelta al secano en determinadas zonas supondría la «muerte» de municipios del medio rural, al comprometer su actividad económica y su capacidad para fijar población.
Así lo ha señalado durante la clausura del XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, donde ha defendido el papel del agua como motor de riqueza, empleo y vida en los pueblos, en una comunidad autónoma donde el sector agroalimentario representa en torno al 17% del Producto Interior Bruto.
Martínez Lizán ha subrayado que Castilla-La Mancha presenta una singularidad en el conjunto del país, al contar con presencia de siete de las nueve confederaciones hidrográficas existentes, lo que, a su juicio, otorga una dimensión especialmente relevante a la gestión del agua en la región y a su impacto directo sobre las explotaciones agrarias.
En este contexto, ha criticado que los actuales procesos de planificación hidrológica «no recogen las necesidades reales» del territorio y, en algunos casos, están orientando decisiones que podrían obligar a reducir superficies de regadío. Una situación que, según ha advertido, tendría consecuencias directas sobre la viabilidad del medio rural.
Ante este escenario, el consejero ha avanzado que el Gobierno regional presentará alegaciones a los planes hidrológicos en aquellas cuencas donde considere que se perjudican los intereses de Castilla-La Mancha. Además, ha reclamado la aplicación de una moratoria en la Directiva Marco del Agua, al entender que el contexto socioeconómico y geopolítico actual justifica revisar su implantación para garantizar la continuidad de la actividad agraria.
Martínez Lizán también ha puesto el foco en la situación del Alto Guadiana, donde ha defendido la necesidad de dar respuesta a problemas estructurales como la sobreexplotación de acuíferos y la situación de los 4.400 pozos vinculados a cultivos leñosos, al tiempo que ha cuestionado la base de datos empleada en la planificación hidrológica, al considerar que se sustenta únicamente en la información aportada por las confederaciones hidrográficas.
Finalmente, ha apelado a la unidad del sector para avanzar hacia un modelo de regadíos modernos y sostenibles, insistiendo en que garantizar su continuidad resulta clave para asegurar el futuro económico y social de los pueblos de Castilla-La Mancha.
El Gobierno destaca inversiones de más de 80 millones en regadíos en la región
Por su parte, la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García, ha puesto en valor el esfuerzo inversor del Ministerio en Castilla-La Mancha, con más de 80 millones de euros destinados a actuaciones de modernización de regadíos.
Durante su intervención en el mismo congreso, ha detallado que 47 millones de euros corresponden a siete actuaciones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, de las cuales tres ya han sido entregadas a las comunidades de regantes, otras dos están finalizadas a falta de recepción y las dos restantes continúan en ejecución.
García ha asegurado que todas estas actuaciones estarán concluidas antes del 30 de julio de 2026, y ha añadido otros proyectos como el de Illana-Leganiel, con una inversión superior a 24 millones de euros, o los regadíos de Mora, con más de 12 millones.
La secretaria de Estado ha defendido que estas inversiones reflejan el compromiso del Ministerio con Castilla-La Mancha y ha reivindicado el papel del regadío como garantía de seguridad alimentaria y fijación de población en el territorio
