domingo, 25 de febrero de 2024
26/10/2011junio 14th, 2017

Por lo tanto, podemos estar seguros. Tiene tras de sí una experiencia inigualable y es uno de los expertos luchadores contra el terrorismo en España, sobre todo en los años duros en los que la banda asesina disparaba día sí y día también. Es Joaquín Ruiz Seco, general jefe de la Guardia Civil en Castilla-La Mancha, quien dirigía el comando que liberó al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.

Si uno lee detenidamente su currículo queda realmente impresionado de lo que ha supuesto este hombre para la Guardia Civil y, sobre todo, para España. He aquí un dato a tener en cuenta: ha dirigido, en el ámbito de la intervención, numerosas operaciones contraterroristas y contra la delincuencia organizada realizadas por la Guardia Civil. Otro más, que seguro que les pone en situación: Joaquín Ruiz Seco dirigía la Unidad Especial de Intervención (UEI) que liberó al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara del zulo etarra en el que estuvo confinado a muerte durante 532 días. Impresiona, ¿eh?


La primera y única entrevista que ha concedido a un medio de comunicación algo más de dos años después de ser nombrado general jefe de la Guardia Civil de Castilla-La Mancha fue a la revista ECOS. Y por su alto valor testimonial la reflejamos de forma íntegra en encastillalamancha.es. He aquí sus pensamientos, sus razones, sus… Un señor, ya les digo de antemano, encantador.

Ahora dirige, coordina, está en un despacho, ¿no echa de menos la acción directa?

No, no… No, yo creo que todas las edades tienen su momento para hacer determinadas cosas. Hemos elegido libremente una profesión que tiene varias especialidades que se pueden hacer. Los tiempos te van acomodando y atemperando tu ánimo a la realidad.

¿Por qué uno se hace guardia civil?

Supongo que porque le gusta. En mi caso es por vocación y por una referencia. Mi padre era guardia civil y de verlo y vivir muchos años en cuarteles es algo que te acaba gustando y acabas haciendo lo que tú crees que puedes hacer adecuadamente.

Y desde que empezó hasta ahora… ¿Ha cambiado mucho la Guardia Civil?

Mucho. Cuando uno mira a la institución con cierto grado de perspectiva ve el avance sustancial. Cuando empecé como profesional se sabían los haceres en mano, no había ninguna especialidad… El grado de especialización que ha alcanzado la Guardia Civil y el grado de calidad de vida, aunque no sea el óptimo, es impresionante. Las comunicaciones eran prácticamente nulas, eran telegráficas, muy primitivas. A la par que la nación, hemos avanzado muchísimo.

Incluso en el trato con la sociedad.

Incluso. Nunca ha sido malo el trato con la sociedad, pero quizás se perciba más cercano ahora por los medios de comunicación. Pero yo recuerdo vivir en pueblos pequeños y la relación con la sociedad nunca ha sido mala, ¿eh? Sin mezclar temas políticos que no vienen a cuento. Digo en la relación de seguridad ciudadana, donde el guardia civil de pueblo siempre ha tenido una relación muy cordial con sus conciudadanos.

Dirigió la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil durante 25 año, lo más granado del «cuerpo»…

No… Es una unidad especializada en ciertos cometidos. Lo que pasa es que tuve la suerte de iniciar esa unidad en momentos críticos y negativos con relación al terrorismo, estamos hablando de antes de 1978, donde el número de muertos que había era disparatado hasta llegar en 1980 a casi 100 muertos, es decir, uno cada tres días, y eran momentos bastantes críticos. Por fortuna, tuvimos una participación importante en la detención de la mayoría de los liberados (pistoleros a sueldo) de ETA que se han producido en España. Pero esto es una rueda dentro del conjunto. Unos investigan, otros… No tiene mayor importancia. Y sobre todo por la calidad de gente que tenía.

Bueno, que no tiene importancia… ¡Hay que valer para formar parte de esa unidad!

Bien, pero para eso tenemos nuestro grado de formación y de mentalización. Y el que no servía pues se iba a otros cometidos. Esa es la gran ventaja de la Guardia Civil: aquí el que quiere ser profesor lo es, el que quiere ser periodista lo es, el que quiere trabajar de paisano puede hacerlo, en la montaña, en el mar… Prácticamente cualquier rama social existe dentro de la Guardia Civil.

«LAS PERSONAS QUE CUSTODIABAN A ORTEGA LARA ERA UNOS ARTISTAS»

¿Qué le dice el nombre de Ortega Lara y qué recuerda de aquel día?

Un funcionario de prisiones al que tenía secuestrado ETA y al que pudimos sacar de donde estaba. Tuvimos que realizar mucha investigación hasta llegar a él. ¿Recuerdos del día de la liberación? La dificultad de encontrar el sitio. Sabíamos la nave donde se encontraba pero no exactamente el punto concreto. Las personas que estaban en aquella nave custodiando eran unos artistas. No hablaban y estaba todo mecanizado, es decir, tocando determinados botones se movían unas cosas u otras. Para llegar al lugar donde estaba invertimos alrededor de cinco horas. Y luego la satisfacción de verle y la reacción de Ortega Lara, creyendo que iban a matarle porque no sabía lo que estaba ocurriendo.

Y cuando le vio salir del zulo, ¿cómo reaccionó usted?

Le felicité, le sacamos, le pusimos en una ambulancia y le llevamos a un hospital. Y luego nos le llevamos a la Comandancia de Intxaurrondo para tomarle declaración. Más tarde le trasladamos a Burgos (donde vivía y vive Ortega Lara).

¿Es ése el día que más satisfecho se fue a su casa?

No, no, no… Mediáticamente, ese caso seguro que es el que más, pero hay muchos otros. Pero desde el punto de vista de la importancia, no. Fue el hecho, el contexto en el que se hallaba Ortega y la situación; pero ha habido momentos de detenciones de comandos terroristas a punto de realizar un atentado que me parecen más importantes por lo que pudimos evitar, que era que siguieran matando.

¿Qué hay en la mente de un terrorista de ETA?

Una deformación. Ellos están convencidos de que todo es posible o todo es conveniente para alcanzar sus fines. Para ellos, todo está justificado. Recuerdo algunas conversaciones con algunos de los históricos de ETA, que todavía está por ahí, que me decía: «Nos acabáis de dar una ostia, estáis contentos, ¿verdad?». Esto nos da igual, esto es una batallita de nada, nosotros vamos a largo plazo». Esa convicción es tremendamente peligrosa. Y esa convicción es lo que te da miedo.

De todas formas, ETA ya no es lo que era.

No, claro, ha cambiado. Comandos de liberados, afortunadamente, hay muchísimos menos; la infraestructura y la logística las tienen en momentos muy bajos…

Tenía la costumbre, cuando dirigía la UEI, de hablar un momento con los etarras después de ser detenidos. ¿Por qué lo hacía?

Hablábamos de muchas cosas, pero la idea, y por eso ha funcionado y funciona tan bien esa unidad de la Guardia Civil, era anotar lo que podíamos haber hecho mal. Es decir, cuándo fuimos vistos, cuándo fuimos oídos… Información para seguir haciendo mejor las cosas.

«CLARO QUE HE TEMIDO POR MI VIDA, MUCHAS VECES»

¿Ha temido por su vida alguna vez?

Sí, muchas. Y se suda mucho, y… ¡Es que he estado 28 años en una cosa «distinta»! Cuando uno está en el límite…

Pero hay que ser de una pasta especial…

No, no… Te acostumbras.

¿Estoy delante de uno de los guardias civiles más condecorados de España?

No, no… Hay gente mas condecorada que yo. Pero tengo bastantes, sí.

Y eso es un orgullo, supongo.

Bueno, hay vanidades que, llegado un determinado momento, están cubiertas.

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