En el municipio de Trillo a una hora de Guadalajara capital nos encontramos con una historia curiosa sobre el Monasterio de de Santa María de Oliva (u Óvila), un monasterio cisterciense único en el mundo que fue comprado por un magnate americano y desmontado piedra a piedra en los años 30 del siglo pasado para llevarlo a Estados Unidos.
Historia
El monasterio fue fundado por donación de Alfonso VIII de Castilla en 1175, como un monasterio cisterciense. Tuvo, en su origen, una función religiosa y repobladora de las tierras alcarreñas donde se edificó junto a otros monasterios de la misma orden como fueron Monsalud y Bonaval.
Las obras se iniciaron a partir de 1181, con la construcción de la abadía, de sus dependencias monacales, del claustro y de la iglesia. La iglesia primitiva, construida en tiempos de Enrique I, estaba situada al norte del recinto monástico, era espaciosa y tenía tres naves dividida en cinco capillas, más el ancho crucero y una cabecera con tres ábsides; el ábside central presentaba el presbiterio con planta cuadrada y remate poligonal con cinco lados; los ábsides laterales eran de planta cuadrada.

Interior Monasterio Óvila Foto: Turismo Castilla-La Mancha
El claustro primitivo se sustituyó por el actual, de estilo clasicista, construido hacia 1617. Presenta una estructura de extremada sencillez, de planta cuadrada, con doble arquería de siete vanos en cada uno de los lados, formados por arcos de medio punto apoyados sobre pilastras. El piso inferior de las galerías fue cubierto con bóvedas de crucería.
La sacristía era de pequeñas dimensiones y se cubría con bóveda de cañón apuntado. La Sala Capitular, situada a continuación de la anterior, era el espacio más consolidado y bello del convento. Se abría al claustro mediante grandes arcos, y se cubría con bóvedas de nervios sustentadas en dos pilares o columnas centrales.
Por último la bodega, situada en el ala occidental, es la única que ha quedado en su emplazamiento original. Se cubre con bóveda de cañón apuntado. A los pies del templo se abría la portada, de efecto manierista, muy decorado con grutescos, hornacinas y capiteles.
Expolio americano
A principios del siglo XX, en 1929, se produjo uno de los ejemplos del expolio sufrido en algunas ocasiones por nuestro patrimonio cultural. Un cazador de tesoros arquitectónicos americano, llamado William Randolph Hearst, compró buena parte del complejo trasladándolo a Estados Unidos a principios de los años treinta.

Monasterio Óvila años 30 Foto: Tomás Camarillo-CEFIHGU
En los siguientes años se fue desmontando piedra a piedra, se necesitaron 11 barcos para llevar todo el monasterio a Estados Unidos. Unos años después, en 1941, el magnate vendió los restos del monasterio alcarreño a la ciudad de San Francisco por 25.000 dólares. Se dejaron abandonados en el puente Golden Gate durante años y allí sufrieron robos y actos de vandalismo. Ahora quedará material para 11 camiones que un grupo de monjes cisternienses americanos quieren construir allí.
El día 3 de junio de 1931 es declarado Monumento Nacional, pero ya sólo quedan ruinas de lo que fuera esta abadía, así como los elementos que no fueron considerados de interés para ser trasladados y montados nuevamente en la mansión que el magnate de la prensa Hearts estaba construyendo.
Son escasos los restos que quedan en pie en la actualidad del monasterio: cimientos de la iglesia y la bodega (construidos en el siglo XIII bajo el reinado de Enrique I), paredones ruinosos, corrales, doble arquería del claustro de estilo renacentista y parte de las techumbres góticas de la iglesia convertida en garaje y almacén.
El monasterio perdido del siglo XIII era una obra románica y pregótica de gran valor artístico, única en el mundo.