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jueves, 12 de marzo de 2026
Moya.
Moya.
Una historia nobiliaria en un pueblo frontera entre reinos - 12/03/2026 08:09 - Cuenca

La Casa Alba es una de las grandes tenedoras de España. De origen castellano, su poder y su riqueza se han extendido a lo largo de los siglos y, aunque bien es cierto que es mucho más conocido su patrimonio, sobre todo en Andalucía, lo cierto es que hay un pueblo medieval abandonado en la provincia de Cuenca donde también tuvo protagonismo una de las más famosas duquesas de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, quien incluso visitó el pueblo en dos ocasiones.

Hablamos de Moya, en la Serranía Baja conquense, un pueblo con siete iglesias, dos conventos, dos hospitales y hasta un castillo con una torre del homenaje. Un conjunto histórico medieval digno de admirar, que ahora se encuentra abandonado y muy cercano al pueblo de Moya, que cuentan con 133 habitantes.


Pero en su día tuvo 1.200 habitantes y pasear por sus calles desiertas es como retrotraerse siglos atrás. Desde mediados del siglo XX está abandonado. En la ascensión al cerro de Moya, primero se pasa por el Arrabal, donde se puede aparcar para comenzar el ascenso pasando por la Puerta de la Villa y continuar por sus calles empedradas, rodeadas de un recinto amurallado de ocho paños, que otrora fue un importante conjunto defensivo de una ciudad que fue frontera entre tres reinos: Castilla, Valencia y Aragón.

Del Marquesado de Moya al Ducado de Alba

Este pueblo era el centro del Marquesado de Moya, que fue otorgado por Isabel la Católica a su amiga Beatriz de Boadilla, pero como muchos otros títulos y posesiones nobiliarias, estas pasaron a la Casa de Alba de Tormes.

María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva, como así es su nombre completo, además ser la duquesa de Alba, también tenía en su interminable lista de títulos el Maquesado de Moya.

Una lista interminable de posesiones y castillos que, en este caso, también quiso visitar y así lo hizo tanto en 1969 como en 1987.

La historia de Moya

La villa de Moya está situada al este de la provincia de Cuenca, limítrofe con tierras de Teruel y Valencia y tiene un Conjunto Histórico declarado que ocupa una extensión de 59,7 has.

En el cerro que preside el municipio hay evidencia de asentamientos humanos desde la Edad del Bronce medio, (1500 años a.C.) donde también se han encontrado monedas romanas acuñadas en Bilbilis -Calatayud- (siglo II a.C.).

Conquistada a los árabes en el año 1183, pasó en el 1215 a depender de la Orden de Santiago. Posteriormente la villa consigue la condición de realengo en 1319 y el marquesado en 1480. Desde entonces Moya se personificó en sus marqueses. Los años grandes fueron los de sus primeros señores, Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla. En 1520 y 1521, en el contexto de las revueltas antiseñoriales de la Guerra de las Comunidades de Castilla Moya se rebeló contra su señor en dos ocasiones, extendiendo la comunidad a todo el marquesado.

Las Casas de Villena y de Moya se unieron por matrimonio de la tercera Marquesa de Moya, Luisa de Cabrera, con Diego López Pacheco, marqués de Villena. En el siglo XVII sigue Moya engrandeciéndose. Su arcedianato es muy solicitado por ilustres personajes. Entre ellos figuran el historiador Jaime Capistrano de Moya y el literato José de Villaviciosas.

Puede decirse que en el siglo XVIII Moya entra en su decadencia. Desaparecen de estas tierras las familias de los Albornoces, Cabreras, Carrillos y Pachecos. Sólo los Zapata permanecerán más tiempo.

En el siglo XIX se convirtió en centro de la resistencia antifrancesa en 1808. Hace su proclama contra Napoleón y se levanta en armas. Posteriormente las nuevas orientaciones políticas y administrativas y la desamortización hicieron que los 36 pueblos de su jurisdicción multisecular se separaran. Incluso comenzaron a desmoronarse sus muros y a disgregarse sus habitantes por los barrios anejos más próximos. Proceso que durará hasta bien avanzada la primera mitad del siglo XX.

Su historia puede terminar con su participación en las guerras carlistas. Del lado de Isabel II, sufrió feroces ataques de Cabrera y la destrucción en 1835.

El trazado urbano de Moya corresponde a lo que fuera una ciudad medieval. Se halla circundada por cinco recintos amurallados y ocho puertas. Propiamente, la ciudad se halla en el centro del primero y el segundo, conteniendo los principales edificios civiles y religiosos en torno a la Plaza Mayor: La Casa Ayuntamiento (antiguo pósito municipal), el Convento de las Concepcionistas del siglo XVI y seis templos entre los que se encuentran la iglesia de Santa María», la iglesia de la Trinidad y la iglesia de San Miguel (actual cementerio). Poseyó también dos centros asistenciales: el Hospital de Pobres y el Hospital de Cautivos de la Orden de Santiago.

Su castillo se halla en el extremo meridional del cerro, entre el primer recinto –la Albacara- y el cuarto recinto, donde se abre la Puerta de Carros. El quinto recinto se halla en la ladera nororiental del cerro, corresponde a la coracha, estructura amurallada para la defensa del abastecimiento del agua que posee dos torres: la Torre del Agua (que protege el manantial) y la Torre de San Roque (Puerto Seco donde se cobraba la lezda, impuesto por el paso de mercaderías entre reinos).

David Romero
David Romero

Periodista conquense. Redactor jefe de encastillalamancha.es. En este medio desde 2016. Escribo sobre política, medio ambiente, sucesos, economía…

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