Cuando uno se pone en carretera siempre tiene en cuenta un buen restaurante para hacer una parada y continuar la ruta. En la autovía A2, a la altura de Almadrones, tenemos un buen ejemplo de ello: el Área 103.
Este establecimiento cuenta con el reconocimiento de los conductores que realizan parada en sus instalaciones, pero sobretodo cuenta con el respaldo mayoritario de un sector con buen paladar, el de los camioneros. Prueba de ello es que el Área 103 tiene un parking enorme para que los profesionales del camión puedan aparcar el tiempo que necesiten y poder descansar con tranquilidad ya que cuenta con servicio de vigilancia que recorre el Área para evitar cualquier incidente.
Es el restaurante de carretera más grande de España. Antigua venta, se trata de toda un área de descanso, una pequeña ciudad, en mitad de la A-2, la autovía que une Madrid con Cataluña. Tienen, además de restaurante, cafetería las 24 horas del día, gasolinera, hotel (48 habitaciones), grúa y venta de neumáticos, tienda gourmet y hasta casino.

Barra Área 103
Historia de amor
El gran inspirador de lo que hoy es el Área 103 fue Antonio Rebollo Bachiller, un camionero que realizaba con frecuencia la ruta de Zaragoza y tenía por costumbre parar en la Venta de Almadrones. Fue así como inició una relación con Nieves, hija de los propietarios, que terminó en matrimonio. «Antonio siempre mimó mucho al camionero, ayudándole en lo que pudo. Durante las grandes nevadas de antaño, iba con una furgonetilla a llevar bocadillos y algo de beber a los que se quedaban bloqueados en la carretera, porque él conocía perfectamente las penurias que se pasaban, y se pasan, en esta profesión», relata hoy Ramón, la cuarta generación de la 103.
«La historia empieza allá por el año 1889, fecha en la que se hizo cargo de la Venta de Almadrones la bisabuela Celestina. Continuaron con el negocio familiar la abuela Cayetana y el abuelo Mariano, a los que les sucedieron ‘la Nieves’ y ‘el Antonio'», que es como se conoce cariñosamente a mis padres dentro del mundillo del camión»
Parada obligatoria
En la actualidad es una parada obligatoria dirección Barcelona o dirección Madrid, ya sea para tomar un desayuno, aperitivo, comer o cenar. Cada día reciben más de 2.000 visitantes, gastan, sirven más de 1.400 desayunos y gastan más de 200 kilos de carbón.
“Nuestros restaurantes aseguran una experiencia gastronómica única. Tanto desde la oferta más económica hasta la más selecta, nos basamos en unas materias primas de primera calidad que nos permiten proporcionar estupendos platos de mercado, así como recetas tradicionales delicadamente elaboradas”.
Y está en la Guía Repsol, que lo incluye en su lista de Soletes de Verano. «Un lugar estratégico y cocina de calidad es difícil de encontrar, pero a veces pasa. El ‘Área 103’ es un ejemplo y su cabito al horno de leña da buena fe de ello». Sí, lo suyo es la cocina tradicional y los asados.
Esa carnes van acompañadas de verduras que cultivan en su propia huerta, que, dicen en su web, es «el secreto» de sus platos. «Hemos depositado mucho tiempo y esfuerzo en nuestra pequeña huerta para poder ofrecerte productos de temporada, frescos y sabrosos», aseguran.
Además de todo ello, tienen dos buenas recomendaciones, los productos de la marca “Acojonante” que es una selección gourmet de lo mejor del mercado: miel, conservas, preparados, embutidos, quesos y dulces; y los Almadrones, un dulce muy especial con la receta de la abuela Nieves que el visitante se puede llevar a casa para degustarlo y recordar la buena elección que fue realizar la parada en el Área 103.
