El Ayuntamiento de Guadalajara prevé que la segunda fase de rehabilitación del Poblado de Villaflores, un proyecto que permitirá transformar este conjunto histórico del siglo XIX en un nuevo espacio cultural, educativo y turístico abierto a la ciudadanía, se inicie este verano con una ejecución de 10 meses, por lo que podría estar listo en 2027.
La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha presentado la segunda fase de la rehabilitación del Poblado de Villaflores, acompañada del segundo teniente de alcalde y responsable del poblado, Alfonso Esteban; del arquitecto redactor, Juan de Dios de la Hoz; y del jefe de Urbanismo del Ayuntamiento, César Gismera, quienes han detallado un plan que permitirá que este conjunto histórico de finales del siglo XIX pueda abrirse por primera vez al público con fines culturales, educativos y turísticos, según ha indicado en una nota de prensa el Consistorio.
Guarinos ha recordado que Villaflores es “un conjunto único y excepcional”, declarado Bien de Interés Cultural en 2015, y que constituye un referente de la memoria histórica y colectiva de Guadalajara, y ha reivindicado que tras «décadas de abandono», el Ayuntamiento culminó en julio de 2025 una primera fase centrada en frenar la ruina y consolidar las estructuras, «una intervención silenciosa pero imprescindible para garantizar la supervivencia del conjunto».
Aquella fase, con una inversión cercana a los 2,4 millones de euros, permitió reparar y reconstruir cubiertas, consolidar muros y proteger los edificios frente al deterioro y el vandalismo mediante un vallado perimetral.
La segunda fase, dotada con 850.000 euros, «ya no se limita a consolidar, sino que prepara los espacios para hacerlos visitables y ponerlos en uso», ha destacado la alcaldesa. Esta intervención actuará sobre la capilla, la casa de colonos número 1, el palomar y la bodega, cuatro piezas clave del conjunto.
En concreto, la capilla se transformará en un centro de interpretación que permitirá contextualizar la historia y el funcionamiento del poblado; la vivienda de colonos se reconstruirá con fidelidad como espacio museográfico; la bodega abrirá sus salas interiores y subterráneas y el palomar podrá recorrerse íntegramente hasta su terraza, ofreciendo una nueva experiencia de visita.
El jefe de Urbanismo, César Gismera, ha explicado que el Ayuntamiento se encuentra en la fase final de revisión administrativa del proyecto y preparación del expediente de contratación, por lo que si los plazos avanzan con normalidad, las obras podrían iniciarse a principios de verano y tendrán una duración aproximada de diez meses.
Madera, cal, piedra y ladrillo con técnicas tradicionales
El arquitecto Juan de Dios de la Hoz ha destacado que la restauración se basa en criterios de mínima intervención, respeto absoluto al valor patrimonial y uso de materiales y técnicas tradicionales.
Durante los trabajos ya realizados se han recuperado cubiertas y estructuras de madera mediante carpinteros especializados en técnicas históricas; se han restaurado cerchas y colocado prótesis de madera siguiendo sistemas tradicionales, y se han reconstruido bóvedas tabicadas con ladrillo y yeso como se hacía en el siglo XIX.
De la Hoz ha subrayado que Villaflores está generando un «notable interés académico y profesional», con invitaciones a universidades para explicar la metodología empleada en la recuperación del conjunto.
Toda la intervención se ha realizado siguiendo la técnica constructiva histórica, es decir, sin acero, sin hormigón y sin introducir materiales ajenos al poblado, ya que ha subrayado que únicamente se han utilizado madera, cal, piedra y ladrillo, los mismos elementos con los que se levantó Villaflores a finales del siglo XIX, no por limitación, sino por «respeto absoluto a la autenticidad del conjunto».
Además de los edificios, esta fase incluye una intervención paisajística para recuperar caminos, accesos y vegetación original.
