Castilla-La Mancha ha amanecido este lunes convertida en el auténtico congelador de España. Dos municipios de la provincia de Cuenca, Salvacañete y Mira, han registrado las temperaturas más bajas del país en las primeras horas de la mañana, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
El valor más extremo se ha dado en Salvacañete, donde el termómetro ha caído hasta los -5,4 grados centígrados a las 08:50 horas, situando a este pequeño municipio serrano en lo más alto del ranking nacional del frío. Muy cerca se ha quedado Mira, también en Cuenca, con -5,0 grados a las 07:40 horas, confirmando que el interior de Castilla-La Mancha ha sido el epicentro de las heladas matinales.
Ambas localidades han superado en frío a enclaves tradicionalmente conocidos por sus bajas temperaturas en invierno, como el Pirineo leridano o el sistema Ibérico. De hecho, tras los pueblos conquenses aparecen Martinet (Lleida), con -4,6 grados a las 08:30, y Esterri d’Àneu (Lleida), que ha marcado -4,4 grados a las 08:10. El quinto puesto lo ocupa Bello (Teruel), donde se han alcanzado -3,9 grados a las 08:00 horas.
La situación responde a una madrugada marcada por cielos despejados, calma atmosférica y la entrada de aire frío, un cóctel perfecto para que se produzcan fuertes heladas en zonas de altitud y en valles cerrados del interior peninsular. En comarcas como la Serranía de Cuenca, estas condiciones favorecen descensos bruscos de temperatura durante la noche, especialmente en esta época del año.
