En 1959, en Tomelloso (Ciudad Real), un padre de familia levantó Industrias Metálicas Anro. Ligada tradicionalmente al sector de la construcción, a raíz de la llegada de sus hijos a la empresa esta se fue transformando hasta convertirse en la actualidad en una multinacional que lleva a sus espaldas una experiencia de más de 1.300 proyectos atractivos en más de 20 países de todo el mundo.
El actual CEO del Grupo Anro, Rafael Rodríguez, en su intervención en una mesa redonda junto a la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, en la V Jornada «Tierra de Oportunidades. Modelos de Negocio para el Siglo XII», organizada por ENCLM; ha detallado el modelo de negocio de su empresa.
Anro surge de la mano de Ángel Rodríguez -padre de Rafael- como una empresa especializada en el desarrollo de estructuras metálicas complejas y de gran envergadura, con proyectos recientes como el estadio Roig Arena.
Una empresa referente con cientos de trabajadores
En la actualidad, bajo la dirección de la segunda generación, la compañía cuenta con más de 300 empleados y unas instalaciones que superan los 280.000 metros cuadrados, consolidándose como un referente industrial con capacidad para abordar proyectos de alta exigencia técnica.
A lo largo de su trayectoria ha ejecutado unos 1.350 proyectos en más de 21 países. Sobre esta sólida base industrial, el grupo ha desarrollado soluciones propias de construcción industrializada. Entre ellas destaca Anrotech, un sistema patentado para la ejecución de aparcamientos en altura mediante procesos industrializados, con proyectos como el parking de la Estación de Atocha o el de el aeropuerto de Sevilla.
En paralelo, ha impulsado Anrobox, una solución de edificación industrializada en altura orientada a la construcción de viviendas, hoteles y residencias, que traslada gran parte del proceso constructivo a un entorno industrial, mejorandola eficiencia, reduciendo los plazos y optimizando el control de calidad. Ya son 12 años trabajando en esta vertiente.
En este sentido, Rafael Rodríguez ha detallado que con este modelo de negocio facturan 20 millones de euros anuales y que uno de los proyectos más esperados es un hotel prefabricado de 24 habitaciones que van a inaugurar este verano en Tomelloso.
Guerras, falta de mano de obra, impuestos…
En cuanto al complejo contexto internacional, marcado por las guerras de Ucrania e Irán, Rafael Rodríguez ha reconocido que la principal afección en el caso de la empresa es en la materia prima: el acero. «Son situaciones que generan incertidumbre», ha dicho, pero ha indicado que dejan los precios abiertos antes de coger un proyecto «para tener en cuenta posibles subidas y bajadas» y que, cuando es posible, económicamente hablando, compran acero previamente para tener reservas.
Ha señalado que a la empresa le es «muy difícil» encontrar soldadores. Cuando hay picos de trabajo importantes cuentan con empleados de Brasil y Portugal. También forman, tienen una escuela propia para solventar la falta de relevo, y hacer proyectos en el extranjero y la jornada continua «son alicientes para que la gente quiera trabajar».
También ha considerado que la carga fiscal «es importante. Cuando hablamos de querer traer talento hay que pagar sueldos altos, y cuando la carga fiscal es tan elevada… La mitad de las horas se van para el estado. Cuando les aumentas el salario a los trabajadores y ves que el esfuerzo que hace la empresa no les llega, es frustrante».
Además, ha asegurado que las empresas y el Estado sufren el absentismo laboral, por lo que ha abogado por lo que se controlen las mismas, ha acabado.
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Esta V Jornada «Tierra de Oportunidades. Modelos de Negocio para el Siglo XII» cuenta con el patrocinio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y con la colaboración de Fedeto y Cecam.
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