El Gobierno de Castilla-La Mancha está en contra del uso del burka en espacios públicos, pues defiende que «es un elemento de sometimiento» para las mujeres, si bien considera que cuando Vox apoya esta prohibición su finalidad no es defenderlas, es «sembrar el racismo en la población».
Así se ha manifestado este jueves ante los periodistas la consejera de Igualdad de Castilla-La Mancha, Sara Simón, quien ha sido preguntada por la proposición de ley de Vox que pedía la prohibición del burka y del niqab en espacios públicos, y que, apoyada por el PP, fue rechazada este martes en el pleno del Congreso.
Simón ha considerado que este elemento «atenta contra los derechos de las mujeres» cuando «deberíamos avanzar en una sociedad que, ante cualquier otro derecho, defienda y proteja los de las mujeres».
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El burka es «un elemento de sometimiento»
Un «elemento de sometimiento» claro para el Gobierno de Emiliano García-Page que, al mismo tiempo, considera que cuando Vox defiende esta prohibición, no lo hace por apoyo a las mujeres, sino que detrás hay un discurso racista con el que quieren «seguir sembrando debates que no son reales».
Así, ha denunciado que el partido de ultraderecha responsabiliza a los extranjeros de los casos de violencia hacia las mujeres, «una idea que ayuda a sembrar el racismo entre la población».
«Una cosa es quién lo propone y otra que se deba avanzar para prohibir cualquier elemento que denigre a las mujeres. En este caso así es», ha acabado la consejera de Igualdad de Castilla-La Mancha.
