En el límite entre Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, pero en terreno toledano, se ubicó la que en su momento fue la urbanización más grande de España, a la que cientos de madrileños acudían cada fin de semana, invitados a comer paella, con la intención de comprarse una casa.
La inmobiliaria Corbalan, que, bajo el nombre de Cerro de las Olivas, construyó hace décadas la urbanización Calalberche, cuenta en su página web la historia de la zona.
La urbanización Calalberche la fundó un Marqués hace seis décadas
En 1966, Juan Alfonso Güell y Martos, IV Marqués de Comillas, poseía entre su patrimonio la finca El Alamín, de aproximadamente 7.000 hectáreas repartidas entre Santa Cruz del Retamar (Toledo) y Villa del Prado (Madrid), a uno y otro lado del río Alberche.
A la izquierda, siguiendo el cauce del Alberche hacia Escalona, El Alamín es de Toledo, donde el III Marqués de Comillas construyó sobre las escasas ruinas que quedaban de un castillo del siglo XIII un palacete a capricho, aunque hace años que la gran mansión fue vendida.
A la derecha del río, en la parte de Madrid, el Marqués fundó el Pueblo del Alamín, un grupo de 40 casas para que vivieran allí los jornaleros que trabajaban en el campo y las personas que cuidaban el coto de caza y la ganadería. Se construyó una Iglesia, escuela, bar y distintos servicios. A día de hoy se puede visitar este poblado ya deshabitado.
Es en 1966 cuando el Marqués de Comillas decide destinar una gran parte de terreno de El Alamín, en la parte de Toledo, a crear una urbanización para el recreo, expansión y vacaciones, dirigida, sobre todo, para los madrileños.
Así surgió la urbanización Calalberche, eligiendo únicamente terreno del termino de Santa Cruz del Retamar, colindando con Aldea del fresno, Villa del Prado y Méntrida, abarcando el encanto de la montaña con las vistas a Gredos y Guadarrama y toda la vega a escasos metros del Alberche, creando un entorno paisajístico magnifico.

Anuncio de la urbanización Calalberche. Foto: Corbalan inmobiliaria
Se construyeron 2.600 parcelas
Ese mismo año se crea la compañía Cerro de las Olivas, cuyos administradores fueron la esposa de Alfonso Güell y su cuñado, que se dedicó a desarrollar todas las obras de urbanización, parcelación, calles y servicios, para su posterior segregación y venta de aproximadamente 2.600 parcelas.
Las obras se desarrollaron en tres fases a lo largo de unos seis años, pero en cuanto estuvo hecha la primera fase se empezaron a vender las parcelas y la gente comenzó a habitar las casas.
Al tiempo, la constructora reclamaba comerciales para ir a Calalberche a trabajar, y así fue como una veintena de jóvenes se fueron a la urbanización los fines de semana para enseñar y vender parcelas. Se hacían promociones por los barrios de Madrid y se organizaban en autocares a centenares de personas todos los fines de semana, se les invitaba a comer paella y les ofrecían las parcelas.
Así, desde 1967, Calalberche empezó a llenarse de propietarios. Fue tal la fiebre por vivir allí que no había tanta oferta como demanda. Era la urbanización más grande de España, y necesitaba infraestructuras, más inversión y administración local para una zona que triplica en tamaño al pueblo al que pertenece, encontrándose a 30 kilómetros de distancia.
La solución fue un acuerdo de cesión de la urbanización al Ayuntamiento de Santa Cruz del Retamar.
