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viernes, 6 de marzo de 2026
Carlos Martín-Fuertes.
- 06/03/2026 17:50 - Opinión

El 22 de marzo de 2022, el Consejo de Ministros presidido por el ínclito Pedro Sánchez aprobaba el denominado Bono Cultural Joven, una ayuda directa a quienes cumplen 18 años para adquirir y disfrutar del acceso a la cultura, estimular y revitalizar el sector, permitiendo comprar libros, entradas de cine, conciertos, videojuegos y suscripciones digitales durante un año.

De los 400, según la convocatoria, los primeros 200 son para artes en vivo: conciertos, musicales, festivales y espectáculos taurinos y bibliotecas. Otros 100 para productos culturales como libros, videos, prensa, revistas, etc. Y los 100 que faltan para consumo digital como música, lectura, prensa digital, por citar lo más representativo.


En principio me resulta curioso que Ernesto Urtasun, nombrado hace algo más de dos años ministro de Cultura en sustitución del catalán Miguel Uceta, no esté de acuerdo con la celebración de espectáculos taurinos y en los primeros 200 euros puedan pagar corridas de toros con ese dinero. Pero bueno, no deja de ser un contrasentido.

Falta control y falta transparencia en el Bono Cultural Joven

Pero lo más curioso del todo y más esperpéntico es que la ayuda de los 400 euros haya decaído en el uso, es decir, el motivo del gasto y se esté empleando en entrar a discotecas y a lugares de copas.  Hay, no indicios, sino certeza de que en más de una ocasión se emplea para ocasiones de este tipo. Y según parece, hay datos que nos dicen que estas prácticas ilegales y abusivas se vienen practicando desde hace más de dos años y no se ha hecho nada por cortarlo. El ministerio que preside Urtasun lo ha negado, pero la evidencia no deja lugar a dudas.

El programa hay que controlarlo, pues carece del control necesario, tanto del gasto como del impacto y la falta de transparencia es evidente. Eso, cuando corresponde a una de las mayores o la mayor partida en las que invierte Cultura en la actualidad.

Y, desde luego, no hay que ser ni mal pensado ni muy listo para saber que esos 400 euros, pretende ser un banderín de enganche para que los jóvenes puedan orientar el voto en las lecciones correspondientes El Ministerio no ha dicho aún ni pío con estas prácticas, ni ha expulsado a ciertas marcas del programa ni ha exigido el reintegro de las cantidades mal gastadas.

Urtasun solo se ha limitado a decir a través de las redes sociales que quienes utilicen fraudulentamente el bono deberán devolver el dinero mal gastado y que las empresas colaboradoras del programa pueden ser penalizadas o excluidas del programa. Es decir, nada en cien años. Estamos ante una situación más donde el Gobierno practica la política de poner el cazo, de subsidios, mientras que multitud de jóvenes se ven obligados a irse fuera de nuestro país para buscarse la vida.

Carlos Martín-Fuertes.

Enclm

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