Así se veía el acceso a una de las gasolineras de Toledo, la del hotel Beatriz, a eso de las 19 horas de hoy lunes, una hora y un día en los que no es habitual que haya tal concentración de coches esperando su turno para ser abastecidos, lo cual da una idea de que ya cunde la preocupación en los vecinos por el aumento de los combustibles debido a la guerra en Oriente Medio.
Y es que la guerra en Irán y Oriente Próximo en general ha disparado la cotización del petróleo y el gas en los mercados internacionales. El barril de Brent, el crudo de referencia para Europa, sube más del 7% (ha llegado a dispararse por encima del 10%) y roza los 80 dólares. El temor a un cierre del Estrecho de Ormuz, primera arteria energética del planeta, causa este movimiento que puede tener un impacto en la economía y en la inflación si se generaliza y continúa.
La consecuencia más inmediata cuando hay un aumento brusco del ‘oro negro’ se nota en el surtidor, al ir a llenar el depósito. La traslación a los precios de gasolina y gasóleo suele ser más rápida cuando el crudo sube que cuando baja. En lo que va de 2026, los carburantes se han encarecido alrededor de cinco céntimos por litro ante el incremento del precio del petróleo, que hasta el cierre del pasado viernes subía un 19% desde el 1 de enero.
