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martes, 5 de julio de 2022
Un familiar saluda por la ventana a dos ancianos en una residencia de mayores.
Los trabajadores que no estén vacunados tendrán que realizar control de temperatura diariamente.
Comunicación de UGT - 14 mayo 2021 - Toledo

El año cumplido del inicio de la pandemia ha servido para hacer balance del sufrimiento y dolor que ha dejado en miles de hogares, hospitales y residencias la mayor crisis sanitaria de los últimos tiempos. Y aunque el espíritu de supervivencia del ser humano le hace mirar más hacia un futuro esperanzador, lo cierto es que es necesario echar la vista atrás para reconocer el esfuerzo y sacrificio que hicieron en 2020, y siguen haciendo, muchos trabajadores y trabajadoras de Castilla-La Mancha.

Del lado de todos aquellos profesionales esenciales que permanecieron en primera línea de batalla en los primeros meses de pandemia estuvo un equipo de delegados y delegadas de UGT que –cuando las calles estaban vacías a causa del confinamiento- ayudó en las residencias de mayores a las que nadie llegaba. Fueron los meses de marzo y abril, meses críticos en los que el Sescam y la Consejería de Bienestar Social alcanzaba a asistir a las residencias públicas pero poco o nada se sabía de las privadas o concertadas, donde se vivieron situaciones que muchos profesionales no pueden olvidar.


Esta red de delegados y delegadas de la Unión General de Trabajadores dedicó las 24 horas del día a mantener un contacto constante con las residencias de mayores de Castilla-La Mancha, a conocer sus necesidades y a elaborar un mapa de situación. Esa información relativa también a contagios, fallecimientos y bajas de trabajadores fue plasmada en informes que luego eran remitidos a la Consejería de Bienestar Social y al Sescam y utilizados por la administración para actuar en consecuencia, llegando el Servicio de Salud Público de Castilla-La Mancha a agradecer a UGT este trabajo de campo en las residencias.

Centenares de kilómetros recorridos por empresas de la región para reunir material de protección

La red de delegados y delegadas de UGT -compuesta por más de 15 personas y coordinada por Luis Manuel Monforte, actual secretario de Organización, Comunicación y Formación de UGT CLM y por entonces responsable del sector Sociosanitario de UGT CLM- recorrió centenares de kilómetros por toda la región para visitar empresas e instituciones que pudiesen donar material de protección para los trabajadores y trabajadoras de las residencias públicas y privadas. Compatibilizaban esta tarea con sus respectivos trabajos, ya que todos ellos fueron incorporaron a sus centros.

Desde talleres de pintura que donaban gafas y mascarillas hasta una empresa textil de Quintanar que se encargó de hacerles batas y buzos… En aquellos momentos toda ayuda era poca. Este grupo incansable consiguió que la empresa Decoravit de Illescas les donase una buena cantidad de pantallas, que Joma les entregase 700 chubasqueros y que La Caixa facilitase a las residencias tablets para que los mayores pudiesen comunicarse con sus familiares. Las donaciones llegaron igualmente de muchos ayuntamientos e incluso de los bomberos de Toledo, quienes proporcionaron pantallas realizadas con impresoras 3D.

Luis Manuel Monforte cuenta incluso el caso de una compañera sindicalista de UGT que se dedicó a elaborar ella misma equipos de protección con el material que lograron que les donase una empresa de Trujillo (Cáceres).

“La gente lloraba cuando llegábamos a las residencias”

“La gente lloraba cuando llegábamos a las residencias con todos estos equipos de protección y es que muchos profesionales estuvieron durante demasiado tiempo enfrentándose al Covid-19 sin mascarillas ni EPIs”, comenta Esther Soto, responsable entonces del sector sociosanitario de Guadalajara de UGT y otra de las personas que más se volcó en ayudar a las residencias. Recuerda que no se podía entrar en estos centros, ni los de dentro podían salir, por lo que “nos las teníamos que ingeniar para –lanzando el material a través de vallas o dejándoles a las puertas las cajas- hacerles llegar como pudiésemos toda esta ayuda”.

Como anécdota cuenta el día que su compañera Inés hizo 50 kilómetros de Toledo a Navahermosa a las nueve de la noche para acudir al centro de salud de localidad y rogarles que le diesen guantes para la residencia de mayores, residencia en la que estaban trabajando con unos de plástico que no protegían.

Esta red de ayuda organizada por la Unión General de Trabajadores en Castilla-La Mancha se sirvió de otros brazos para llegar a todos los rincones de la región. En aquellos pueblos más alejados o en los que tenían más dificultades para acceder “pedíamos a los compañeros de Geacam, a los de Protección Civil o incluso a los policías locales que les llevasen el material que íbamos reuniendo”. Gracias a los informes que iban elaborando y por conocer de primera mano la situación en la que se encontraban las residencias, UGT también colaboró con Geacam en priorizar la desinfección de determinadas residencias.

1.500 llamadas de control a las residencias cada dos días

La gran labor realizada por el sector sociosanitario de UGT es posible medirla a través de la estimación de consultas atendidas: cada dos días se realizaban 1.500 llamadas telefónicas de control a las residencias de mayores de Castilla-La Mancha.

Además, solo entre el 14 de marzo y el 8 de abril de 2020 se atendieron 250 llamadas telefónicas sobre conciliación, 375 sobre EPIs y medidas de protección; 250 sobre permisos, ERTEs, despidos… Por WhatsApp fueron 800 las consultas de todo tipo de temática atendidas y por email 120.

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